8 jul 2008

LA FE EN LA POLÍTICA O LA POLÍTICA DE LA FE

La relación Estado-Iglesia Católica en Argentina y Venezuela del post-neoliberalismo

Tomás Aguerre

(estudiante de la cátedra de Política Latinoamericana - Facultad de Ciencias Sociales - Carrera de Ciencias Políticas - Universidad de Buenos Aires) http://catedras.fsoc.uba.ar/toer/articulos/txt-aguerre.html


I. Introducción. Pertinencia del tema y ubicación temporal.

“Desde el momento del surgimiento de la sociedad industrial, los medios de producción y el capital eran el nuevo poder que, estando en manos de pocos, comportaba para las masas obreras una privación de derechos contra la cual había que rebelarse”. La frase podría pertenecer a cualquier partido comunista de los años sesenta o setenta. Podría tratarse de alguna campaña de agitación de los bolcheviques previo a la Revolución Rusa. Nada más alejado: la frase fue vertida por el Papa Benedicto XVI en su primera Carta Encíclica, Deus Caritas Est, dirigida a sus fieles el 25 de enero de 2006[1].

Los partidos políticos, las organizaciones sindicales, los emergentes movimientos sociales, las organizaciones armadas, y hasta el Estado mismo: a lo largo de la historia, todos los actores del escenario público han sufrido modificaciones superficiales y profundas. El paso del tiempo deteriora algunas experiencias, elimina a otras y convierte a la mayoría. Sin embargo, permanece en el imaginario popular una suerte de “congelamiento” de un actor político relevante que todavía no hemos nombrado: la Iglesia Católica. Mitad en broma, mitad en serio, el propagandista nazi Joseph Goebbels decía que la Iglesia seguía viva porque repitió lo mismo durante dos mil años, y que así debía actuar el estado nacionalsocialista. Sin embargo, la Iglesia Católica, si mantiene algunos postulados y reivindicaciones históricas, tampoco deja de sufrir las transformaciones propias de una institución que, mal que le pese, es tan terrenal como aquellas otras que mencionamos. A contramano de lo que opinaba el jefe de propaganda de Adolf Hitler, la premisa que funda este trabajo es la idea de que la Iglesia sufre adaptaciones tanto por presiones externas como internas para adaptarse a las nuevas situaciones coyunturales.

Constituye el eje principal de este trabajo, reconocer las estrategias utilizadas por dicho actor para permanecer y sobrevivir en el escenario político de Latinoamérica, en especial de Argentina y Venezuela. Intentaremos especificar las diferentes estrategias que desarrolla un actor político diferente a todos, en tanto cuenta con una gama de recursos esenciales: su universalidad y su apelación a valores supra humanos, que lo acercan y lo alejan de la coyuntura política de acuerdo a las necesidades propias del caso. La gran capacidad de adaptación de la Iglesia a las diferentes circunstancias tiene que ver con esta concepción sobre sí misma como una institución mediadora, capaz de condenar la pobreza y las situaciones de injusticia, pero poniendose los límites, reales o ficticios, respecto de la cuestión política: ahí radica el valor documental de la frase del Papa Benedicto XVI que citábamos al principio, en la medida en que condena la situación de injusticia de un sistema, sin dejar de contribuir, de diversas formas, a su sostenimiento.

Analizaremos, entonces, las diferentes formas de acomodamiento estratégico de la Iglesia frente a los cambios en los escenarios políticos de Venezuela luego de la asunción de Hugo Chávez en 1998, y de la Argentina con la asunción de Néstor Kirchner en mayo de 2003. Este trabajo parte del supuesto de que, con limitaciones y diferencias entre sí, ambas experiencias expresan el rechazo social al modelo neoliberal impuesto en América Latina bajo la denominación de “Consenso de Washington” y proponen una nueva configuración del escenario político, dentro del cual la Iglesia no puede reproducir sus prácticas de vinculación estrecha con el poder político. Ambas experiencias políticas, además, han cuestionado, con mayor o menor énfasis, el alineamiento de la Iglesia Católica con aquél pasado que vienen a confrontar. Por eso realizaremos un breve repaso histórico de los vínculos entre la Iglesia Católica y el Estado durante el siglo XX.

Creemos que la importancia del tema y el actor elegido como objeto de estudio radica en la posibilidad de analizar el funcionamiento de un actor político que se supone a sí mismo a veces jugando un rol político protagónico, pero en general asumiéndose como instancia mediadora de los demás actores, aún cuando lo que se esconda detrás de esa estrategia sea el sostenimiento del statu quo .

II. Iglesia y Estado en el siglo XX

Dad al César lo que es del César y dad Dios lo que es de Dios
( Mateo , 22; 21)

La relación entre la Iglesia y el Estado se encuentra definida por la coyuntura espacio temporal a la que hagamos referencia. Si las tensiones existen entre dos instituciones que, a priori, se presentan con pretensiones totalizantes, lo cierto es que ambas han delimitado sus atribuciones y funciones para soportarse mutuamente. La relación, podríamos afirmar, es casi simbiótica, de recíproca necesidad. La Iglesia necesita para sobrevivir y ampliar su aparato burocrático de la estructura del Estado; a su vez, el Estado reconoce en la Iglesia, a lo largo del tiempo, una fuente de legitimación de los más diversos regímenes políticos. De ahí, por ese “ida y vuelta de influencia y receptividad (...) en Argentina, a diferencia de otros países vecinos, no se ha logrado establecer una autonomía recíproca entre Estado e Iglesia Católica”[2].

A contrario de México, Uruguay o Brasil, donde la separación formal de la Iglesia y el Estado datan de las primeras décadas del siglo XX, Argentina aún afirma en el segundo artículo de su propia Constitución Nacional que “El Gobierno Federal sostiene el culto católico apostólico romano”. En el caso venezolano, más acorde a la coyuntura moderna de los estados laicos, la Constitución Bolivariana sostiene en su artículo 59 la garantía de la libertad de religión y culto, sin pronunciar ni dar una jerarquía superior a ninguna institución religiosa respecto a otra.

Dicho esto, comenzaremos a recorrer esta conflictiva relación entre el Estado y la Iglesia Católica argentina, para recoger algunos elementos de comparación con la historia de la institución en Venezuela. Deberíamos afirmar que, luego de una serie de conflictos hacia fines del siglo XIX con el gobierno de Roca -debido a la ley 1420 de educación laica, y a las leyes de registro y matrimonio civil que desplazaban al clero de un lugar predominante en la sociedad civil- hacia los años 30, ya entrado el siglo XX, encontramos una Iglesia totalmente consolidada en el escenario sociopolítico de la Argentina, donde los vínculos con la derecha nacionalista le permitieron un papel preponderante, otorgando legitimidad al gobierno de facto que derrocó en 1930 al radicalismo de base laica.

De esta manera, comienza una historia de relaciones cada vez más estrechas con un otro actor fundamental de la historia argentina: las Fuerzas Armadas. No fue casual que, durante la época, se hayan creado once diócesis, y se hayan fundado tantas jurisdicciones eclesiásticas como desde 1570 a 1933.[3] A través de su ascendencia sobre las esferas militares de gobierno y su fuerte presencia en el campo social, tras tres décadas de trabajo en la sociedad civil, la Iglesia Católica dispone al régimen militar de cierta legitimidad relacionada con la apelación a “la tradición hispánica, jerárquica y católica, con connotaciones que iban del filofascismo al antimodernismo”[4].

Pero el momento más importante y conflictivo a lo largo del siglo XX de la relación Iglesia y Estado se descubre durante la experiencia política más trascendente y abarcativa del país: el peronismo de los años `40 y `50. Sin tratar de realizar una definición totalizadora de una experiencia caracterizada por su amplitud, podemos conceptualizarla como una experiencia de corte "populista"[5], en la que podemos vislumbrar la ampliación de un tímido proceso de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), con un fuerte componente de inclusión social que, además de funcionar como sostenimiento económico de un régimen keynesiano-fordista, sirve de sustento de legitimidad social. Justamente, este último punto, la movilización de los clases populares como construcción de una nueva identidad social resulta un foco de conflicto entre dos actores políticos que pretenden la hegemonía en la construcción de un núcleo de pertenencia social. A pesar de todo, la relación no siempre fue conflictiva. De hecho, la Iglesia formó parte del ascenso del peronismo al poder, en esa construcción ecuménica y abarcativa que el propio líder, Juan Domingo Perón, había optado por sostener en su llegada al gobierno en 1946. A cambio de esa participación, el gobierno de Perón se abstuvo, en los primeros años de ésta relación, de intervenir en los temas que todavía mantenían a la Iglesia en un rol protagónico, como el divorcio y la educación.

Pero hacia 1954, luego de ocho años de gobierno, no sólo el modelo venía sufriendo un desgaste, sino también la relación entre el Estado y la Iglesia. Los puntos de conflicto son varios: la discusión en el Congreso sobre la ley de divorcio, sobre los derechos de los hijos ilegítimos y el intento de formación de un Partido Demócrata Cristiano fueron la expresión más acabada de un escalada de tensión que otorgó a la Iglesia un lugar que, quizás, en realidad no tenía. Un encendido discurso del 10 de noviembre de 1954 no dejaba dudas de la ruptura, Perón intentaba desligar a la Iglesia pero a su vez la acusaba de amalgamar a los sectores de la oposición: “no vamos a la capa -aseguró- vamos al torero”[6]. La acusación de Perón era, de alguna forma, cierta.

La oposición al peronismo no era capaz de construir una opción política con fuerza propia, frente a la hegemonía del justicialismo en las bases obreras y populares. El peronismo era, a su vez, algo más que una fuerza política, era una verdadera identidad social y cultural. De esa manera, el gran error del peronismo respecto a su postura frente a la Iglesia, fue haber activado la única voz que podía haberse impuesto como una alternativa frente a la pretensión de representatividad de la identidad peronista. La escalada de acusaciones y contra acusaciones deriva en la celebración del Corpus Christi el 11 de junio de 1955, transformado en un acto político del antiperonismo, que finaliza marchando hacia el Congreso Nacional a la voz de: “somos el pueblo”, “la policía y el ejército son católicos”, y “¡Basta de terror!, que Perón pregunte ahora qué es lo que quiere el pueblo!”[7].

Probablemente, en cualquier polarización Perón hubiese salido airoso. Así se comprueba cuando, en las elecciones de 1946, la consigna instalada por el justicialismo fue: Braden o Peron. Braden era el embajador norteamericano en la Argentina. Pero el error del peronismo fue haber polarizado con una identidad social quizás más arraigada, hasta por su componente supraterrenal: el catolicismo. Les otorgó un lema mágico e inapelable: Cristo o Perón. A partir de ahí, la disputa ya no era estrictamente política, sino que aludía a cuestiones de representación emotiva e identitaria. Porque, además, como actor político, esa nueva conformación era capaz de reunir a las fuerzas opositoras más heterogéneas a su interior, y plantear una disputa seria por los sectores sociales representados por el peronismo.

El conflicto paralizaba incluso a los propios peronistas que, también, eran devotos católicos. Ruben Dri, un sacerdote del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, explicaba el momento histórico para los peronistas católicos: “era todo un choque, un desgarro interno muy, muy fuerte porque era realmente ver mis dos vivencias más profundas, la Iglesia católica y el peronismo completamente enemistados a muerte, entonces era vivido de un manera muy desgarradora”[8]. Cinco días después de la conmemoración del Corpus Christi, mientras llegaba a la Argentina una órden del Vaticano de excomulgar a los personajes que tenían relación con la detención de algunos obispos que participaron de la marcha del 11 de junio (y que en realidad nunca se supo si afectaba la excomunión a Perón mismo), un bombardeo sobre la Plaza de Mayo marcaba el principio del fin del gobierno de Juan Domingo Perón. La inscripción “Cristo Vence” en las alas de los aviones que bombardearon significaba algo más que el catolicismo de sus pilotos. Era una declaración de principios.

Un segundo momento clave que debemos mencionar en este breve repaso por la historia de la relación con el Estado argentino, se enmarca en la historia previa al golpe del 24 de marzo de 1976. Lo que importa señalar, ahora, es un proceso hacia adentro de la propia Iglesia, que llevó a la disolución de una concepción de estructura monolítica que, si en su cúpula clerical mantuvo un apego cómplice y, otra vez, legitimante, también tuvo a su interior serios cuestionamientos propios de un recambio generacional en el sacerdocio. La fuente de este recambio podríamos encontrarla en el Papa Juan XXIII y su convocatoria al Concilio Vaticano II, con el objetivo de aggiornar a la Iglesia a los nuevos tiempos que corrían en los años `60 y `70. El surgimiento de experiencias como el Movimiento de los Sacerdotes del Tercer Mundo, fundados teológica y filosóficamente en lo que se dio en llamar la Teología de la Liberación, son la expresión viva de estos vientos de cambio al interior mismo de la institución. En Argentina, la figura de Monseñor Enrique Angelelli, obispo asesinado de La Rioja, y el cura autoproclamado peronista Carlos Mugica, también víctima de la represión del Estado (articulado en la organización paramilitar Triple A), son las manifestaciones más acabadas de estas nuevas contradicciones al interior de la Iglesia. Carlos Mugica, un sacerdote comprometido en la “Opción por los pobres”, afirmaba en la revista Peronismo y cristianismo que los cristianos, que habíamos privilegiado la relación personal en el amor, empezamos a descubrir que además de esa dimensión (...) los hombres estamos determinados por las estructuras en las que vivimos. Por lo tanto, tengo que amar a los seres humanos y a las estructuras que contribuyen a que se realicen como hombres. Y debo tratar de destruir o modificar las estructuras que les impiden vivir de esa manera. Y aquí entra la dimensión política.” (Mugica, C. 1973: 29)

Con una vocación ligada a los nuevos procesos mundiales de cambio, surge un cuestionamiento al alineamiento de la Iglesia con los poderes del Estado, y una tendencia a la participación activa, sin abandonar los preceptos eclesiásticos, de la Iglesia en la cuestión política. No participar por fuera de la Iglesia, sino recuperar la idea de iglesia diaconal, de comunidades, luego del traspaso descripto por Dri en los siglos IV y V, hacia una Iglesia “cada vez más jerárquica y estructurada, y estrecha cada vez más en sus relaciones con el poder político”[9]. Lo que Mugica asociaba con un proyecto político, en el marco del socialismo, como la vuelta a esa comunidad cristiana "que vivió en auténtica comunidad de bienes"[10].

Estas actitudes de los nuevos sacerdotes involucrados en la cuestión social jamás fue del todo aceptada por la cúpula eclesiástica argentina. Así lo evidencia la complicidad del clero de más alta jerarquía con el proceso político instaurado en 1976 de la mano del Proceso de Reorganización Nacional, dispuesto a eliminar la participación política de base, entre la cual se encontraban los Sacerdotes del Tercer Mundo. Si, en el marco macrosocial, la dictadura militar significó la instalación de una forma de pensamiento único y apolítico, al interior de la Iglesia el golpe de 1976 derivó en la eliminación -aunque no total- de estas nuevas formas de plantear el espacio religioso y, en especial, del catolicismo. Y parte de la responsabilidad la tuvo la propia jerarquía eclesiástica, quien “cuando el proceso político se radicalizó y comenzó a agotarse fue despegándose de estos grupos `molestos` librándonos a la más terrible soledad frente a la brutal represión que se avecinaba”[11]. Por acción, pero sobre todo por omisión (no se registran, casi, quejas formales de la propia Iglesia como institución en la época respecto de los curas desaparecidos o asesinados), la cúpula eclesiástica encontró en la dictadura militar el proceso que “limpiaría” sus estructuras internas del giro que había significado el Concilio Vaticano II y los documentos de Medellín que circularon por Latinoamérica: “los militares se encargaron, en parte, de cumplir la tarea sucia de limpiar el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados"[12].

A pesar de que subsistieron grupos relacionados con esta vertiente ligada a la cuestión social dentro de la Iglesia Católica, nunca se recuperaron del golpe que significó el abandono de la propia jerarquía eclesiástica de la suerte de sus propios miembros. La Iglesia Católica recuperó para los años ochenta y noventa “la cohesión institucional bajo la hegemonía conservadora”[13]. Bajo esta nueva conducción hegemónica, incuestionada, la Iglesia Católica comienza un nuevo camino de relaciones estrechas con el poder, y un sólo enfrentamiento abierto con el mismo durante el conflicto con Alfonsín por la sanción de la Ley de Divorcio.

Analizaremos ahora la dimensión histórica de la relación de la Iglesia y el Estado en la Venezuela del siglo XX. A pesar de que la Iglesia se pretenda como una institución universal, lo cierto es que su base de sustentación varía de acuerdo al país y al momento histórico del que estemos hablando. Podríamos comenzar diciendo que la primera gran participación de la Iglesia en un debate político álgido, lo encontramos hacia 1958, en el establecimiento del Acuerdo de Punto Fijo.

Dicho acuerdo, consistió en una tentativa por “construir las reglas del juego de un nuevo sistema político” así como determinar “los agentes privilegiados e intermediarios entre el Estado y la sociedad”[14], luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. El Pacto de Punto Fijo garantizó no sólo la estabilidad democrática durante 40 años (a pesar de que formalmente se rompió en 1960), sino la alternancia en el goberno de “versiones caribeñas de la socialdemocracia (Acción Democrática) y el socialcristianismo (COPEI)”[15].

En la formación de este primer arreglo democrático, se encuentra un gran excluido: el Partido Comunista Venezolano, cuyo papel había sido importante en la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. Y aquí entra a jugar el peso político de la Iglesia Católica. La versión oficial de la historia y todos los analistas consultados, coinciden en que el rechazo de la Iglesia y el COPEI a la inclusión del PCV fue uno de los factores principales para dicha decisión.

En primer lugar, podemos observar de qué manera la Iglesia comienza a tener un papel preponderante en la determinación de aquellos agentes que pueden interpelar al Estado, constituyéndose a sí mismo como un actor decisivo para esa mediación Estado-sociedad civil. Por otro lado, la formación de un partido político socialcristiano como COPEI, por el cual la Iglesia consigue un mecanismo más directo que en Argentina de participación, habla de un asentamiento en el escenario político de Venezuela. La participación de la Iglesia en el partido COPEI formado en 1946, a la derecha de AD, demuestra un escenario en el cual la jerarquía eclesiástica dispone del poder de presión de un partido político que defiende ciertas líneas ideológicas concurrentes con los postulados históricos de la Iglesia.

En lo que se denominó como el “trienio adeco”, los tres años del `45 al `48, la experiencia del “advenimiento de la política de masas y el primer gobierno civil de corte modernizante”[16], el COPEI, en un rol opositor, sumó entre sus filas a los segmentos más conservadores de la sociedad venezolana, desde antiguos seguidores de la Falange de Primo de Rivera hasta los sectores más vinculadas a la jerarquía eclesiástica[17].

El vínculo COPEI-Iglesia Católica no se produce en las sombras: el partido mantiene, hoy en día, entre sus postulados la “notable la influencia de la doctrina social de la Iglesia en los documentos de índole ideológica de COPEI. El hecho de que la generación fundadora fuese socializada dentro de los principios de la acción católica dio lugar a este vínculo”[18]. Aún más, a pesar de autodenominarse como una doctrina “aconfesional”, el COPEI sostiene en su doctrina que “reconocemos en la persona humana, dotada de dignidad inviolable y creada por Dios a su imagen y semejanza, el fundamento, núcleo y horizonte de toda la política”[19]. Aunque todo partido se basa en el fundamento de la persona humana como núcleo, no deja de ser llamativo, entrando al siglo XXI, que un partido supuestamente aconfesional base su doctrina en la idea de hombre creado a imagen y semejanza de Dios. COPEI ha mantenido durante su historia vínculos estrechos con la Iglesia Católica, y la doctrina es sólo un ejemplo.

Lo que pudimos observar, entonces, respecto a la inserción de la Iglesia Católica en la historia venezolana del siglo XX, es que la institución encuentra su lugar de transmisión de valores en medio de una situación determinada por la estructura de un sistema bipartidista que tiende a monopolizar las manifestaciones políticas. Así, a través de los postulados básicos del COPEI, se cristalizan las demandas de una Iglesia que, a diferencia de lo ocurrido en la Argentina, encuentra una forma de canalización institucional de sus reclamos, luego del Pacto de Punto Fijo.

Es significativo observar que no se encuentran casos renombrados de Sacerdotes del Tercer Mundo venezolanos, ni pruebas empíricas de una partición en dos iglesias (una conservadora frente a otra progresista), como mencionábamos acerca del caso argentino. De lo que debe darse cuenta a la hora del análisis, es de una idea expresada por Coppedge respecto a que la preeminencia de una partidocracia en Venezuela durante el “fijismo” ha determinado que “todas las demás organizaciones privadas han sido controladas hasta un grado inusitado (...) y son campo de batalla por el control partidista”[20]. Ligada a la suerte de ese partido, la capacidad de presión de la Iglesia Católica se vio en expansión durante los gobiernos de Rafael Caldera y Luis Herrera Campins, dos candidatos copeyanos de extracción social cristiana.

La Iglesia en Venezuela y Argentina post-neoliberales


¿Qué son ahora ya estas iglesias, más que las tumbas y panteones de Dios?
Friederich Nietzche . “La gaya ciencia”

La década de los noventa supuso para Latinoamérica un proceso que, si no fue uniformemente aplicado en todos los países, implicó al menos una lógica neoliberal común. A través de un programa político y económico basado en la reducción del papel del Estado, se instaló “un nuevo patrón de desarrollo centrado en la inversión privada, la apertura externa y las señales del mercado”[21]. No ensayaremos una explicación profunda del modelo, pero sí advertiremos que su aplicación significó el cuestionamiento de los principios básicos del Estado de bienestar: de un modelo de capitalismo de corte industrial (a través del modelo ISI), con altas tasas de crecimiento del producto, sostenimiento del pleno empleo y mejora en los niveles de vida de la población, pasamos a un esquema de aplicación de medidas neoliberales, tendientes a afrontar la crisis provocada por los límites al desarrollo industrial de los países periféricos. Las medidas de estabilización de una serie de crisis inflacionarias del modelo, derivan en una caída en el dinamismo de éstas economías y un agravamiento del problema del desempleo[22]. Y, con el desempleo, la caída de todo el esquema de desarrollo keynesiano.

Las dos experiencias políticas en las que enmarcamos la relación Iglesia-Estado, el chavismo y el kirchnerismo, expresan la ruptura con las políticas neoliberales orientadas hacia la sobrevaloración del mercado como agente asignador de recursos por excelencia. De esta manera, “el retraimiento de la protección social del Estado, en países en los que apenas comenzaba a consolidarse, ha sido percibido como una verdadera deserción, un abandono de la población a su propia suerte”[23]. Las consecuencias sociales de los planes neoliberales de estabilización, entonces, introducen al escenario político a figuras como Kirchner en Argentina o Chávez en Venezuela, con las diferencias y particularidades específicas de cada caso.

El primer síntoma vislumbrado en Venezuela fue el conocido Caracazo, una explosión social en febrero de 1989, con masivos saqueos en las ciudades principales, y un saldo de muertes que varían según los autores, pero que no bajan de las doscientas[24]. El Caracazo fue la sentencia de muerte del sistema político venezolano tal como se venía desarrollando de acuerdo a las prácticas del fijismo.

El gobierno de Carlos Andrés Pérez profundiza, a pesar de todo, las medidas acordes al Consenso de Washington, y en las posteriores elecciones de 1993 (adelantadas por la caída de Pérez) triunfa Rafael Caldera, esta vez por fuera del COPEI, sumiendo en el olvido la dinámica de funcionamiento del sistema bipartidista venezolano posterior al Pacto de Punto Fijo. A su vez, el doble discurso ante la sociedad, criticando el modelo neoliberal al mismo tiempo que aceptando las reformas estructurales y las políticas de ajuste, terminaron por frustrar a la sociedad, que vio con buenos ojos la llegada de una figura ajena a la tradición fijista: el militar Hugo Chávez[25].

La figura de Chávez había tomado relevancia tras dos intentos fallidos de golpe de Estado contra el débil gobierno de Carlos Andrés Pérez en febrero y noviembre de 1992. El ascenso de Chávez era una muestra más de la decadencia y agotamiento de las élites políticas para sostener un sistema político carente de la legitimidad suficiente para imponer las reformas estructurales que llevaron a cabo. De esta manera, Chávez surge en 1998 como una alternativa electoral viable, y su triunfo aplastante con el 56.2% de los votos, expresa las nuevas necesidades del electorado de romper definitivamente con el agotado sistema bipartidista corrupto.

Así se instala una de las experiencias políticas de Latinoamérica más importantes de la actualidad. El chavismo significó la ruptura con las viejas estructuras partidarias y, dentro de ellas, las fuentes de sustentación de la Iglesia Católica venezolana. Con la caída del sistema de partidos, la oposición a Chávez no logra estructurar un nuevo partido opositor que aglutine a las diferentes fuerzas políticas. Por su parte, el chavismo surge como contracara de todo aquél proceso corrupto y desgastado del fijismo, con lo cual la recuperación de las identidades partidarias resulta una tarea irrealizable. El fijismo se había encerrado en sus dos partidos, y su fracaso tuvo su correlato en el descrédito de los mismos. En este escenario, la incapacidad de construcción política otorga un nuevo papel político a dos instituciones que, a partir del gobierno de Chávez, serán las encargadas de amalgamar a los sectores opositores: por un lado, los medios de comunicación: por el otro, la Iglesia Católica venezolana.

Activamente inmiscuida en los asuntos políticos, la Iglesia de Venezuela se convirtió así en el interlocutor elegido por Chávez para uno de sus objetivos de legitimación política: la condena a los hechos del pasado. Como un fenómeno que también veremos en el caso argentino, el chavismo dispone de una estrategia de deslegitimación del discurso político eclesiástico, en referencia a su complicidad, efectivamente cierta, con el pasado corrupto del fijismo. El primer foco de conflicto explícito ocurrió cuando el gobierno de Venezuela convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente. La Iglesia Católica, si en un principio mantuvo una actitud crítica pero de aceptación, fue mutando su posición hasta adoptar una franca oposición a la convocatoria chavista. En política, tal vez, el rol de mediador nunca termina de ser neutral, y esta vez no fue la excepción. En julio de 1999, Chávez manifestó al diario El Nacional que la Iglesia Católica venezolana estaba con la revolución, porque eso es lo que el pueblo está exigiendo, a la vez que enfatizó que “si Cristo estuviera con nosotros ahora, votaría en la Constituyente por los candidatos de la Revolución”[26].

La respuesta de la Iglesia Católica no se hizo esperar, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana manifestó que “si uno cree tener la verdad de Dios, el lenguaje religioso; además tiene el poder político y maneja el mundo del amor, éste es un cóctel que resulta sumamente peligroso”[27]. De ahí en adelante, la relación no sólo jamás se recompuso, sino que el paso del tiempo hizo estragos en ella. Para ver la evolución de una relación cada vez más conflictiva podríamos comparar los términos.

Si en 1999 Chávez aseguraba que, de estar vivo, Cristo votaría por sus candidatos, para el 2007, en vísperas del referéndum para una nueva reforma constitucional, el presidente Hugo Chávez expreso que la actitud de Cristo, ahora, sería un tanto más violenta: “sacaría a los obispos a latigazos. Nuevos Judas, se han convertido en Judas Iscariotes”[28].

La postura de la Iglesia Católica, esta vez en una oposición manifiesta, también incluyó una exacerbación de los términos utilizados. En consonancia con la oposición católica, el director del Foro Evangélico de Venezuela, Lorenzo Tovar, advirtió que “la estructura que plantea la reforma constitucional está confrontando abiertamente la propuesta de Dios. Por lo tanto, estamos frente a una herejía. La propiedad privada es indiscutiblemente un prerrogativa dada por Dios, el Estado pretende sustituir a Dios en esa función”[29]. Otra vez, la apelación a elementos supraterrenales, como con el peronismo, para discutir cuestiones políticas que suceden en el mundo sensible.

Ya podemos evidenciar las primeras diferencias con el caso argentino. El grado de radicalización del conflicto es mucho más fuerte y confrontativo en la relación de la Iglesia Católica con el Estado venezolano. Si bien la relación de Kirchner con la Iglesia fue casi de desconfianza y tensión, este tipo de escaladas verbales fueron evitadas, incluso en momentos de confrontación directa. No ocurre lo mismo en Venezuela, donde el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Sabino, llegó a asegurar que el planteo de Chávez de un Socialismo del siglo XXI va “por la línea del socialismo marxista, estatista totalitario”, al mismo tiempo que aseguraba que “el Episcopado venezolano no está alineado con una postura de oposición”[30].

La relación conflictiva entre el Estado y la Iglesia venezolana no fue un simple entredicho respecto de las posturas sobre la Asamblea Constituyente. La modificación del escenario politico y la nueva correlación de fuerzas imperante en Venezuela obedecen a “la salida del clero de la ecuación de gobierno, en la cual estaba acostumbrada a participar desde 1958”[31]. Sus vínculos con COPEI ya no le garantizaban una interpelación directa con el Estado, y ahora no se toma en cuenta a la jerarquía eclesiástica en la toma de decisiones, dinámica permanente durante el fijismo. Lo cierto es que ese espacio de legitimación religiosa no quedará vacío. Según González, dicho vacío es ocupado, de acuerdo a una estrategia gubernamental, por los grupos protestantes que apoyan a Chávez desde 1998. Luego de su victoria en las elecciones del 2006, un grupo de organizaciones evangélicas salieron a mostrar, también, su respaldo. Tal fue el caso de la Fundación Martin Luther King, y del Encuentro Ecuménico “Juan Vives” quienes expresaron en ese momento que “las grandes mayorías evangélicas y protestantes del país apoyan absolutamente al presidente Chávez”[32].

Los grupos protestantes, entonces, ocupan un rol que parece inevitable para todo Estado: el componente teólogico. Autores -como González- señalan que el establecimiento de una suerte de nueva religión oficial evita la identificación del gobierno con el ateísmo, en un país como Venezuela con arraigadas tradiciones místicias. Mucho más, agregaríamos, cuando el otro foco de oposición política son los medios de comunicación, capaces de crear la sensación de ateísmo de un gobierno, contradiciendo siglos de historia venezolanas. De ahí la constante apelación de Chávez a la simbología cristiniana, a la cruz, y a Jesucristo. Esta constante apelación, sin embargo, sufre cambios a medida que pasa el tiempo. En un principio, en el discurso de toma de posesión del 2 de febrero de 1999, Chávez aseguró que era “uno de los que creen que, si por la verdad murió Cristo, y si por la verdad tiene que morir uno más, pues aquí estoy a la órden”[33].

El paso del tiempo también significaría una lucha por los símbolos. Aquí, también podemos establecer una distancia con el caso argentino, y casi con todos los latinoamericanos. Hay en Chávez un intento por recuperar para sí la simbología cristiana, reinterpretada de acuerdo a otra clase de criterios, diferentes a los utilizados por la Iglesia Católica. Darle un contenido político específico que, si la Iglesia obviamente también lo tiene, en el chavismo se resignifica. En la última jura, en enero de 2007, Hugo Chávez juró “por Cristo, el más grande socialista de la Historia”[34].

La Iglesia Católica, nuevamente en la voz del Arzobispo de Caracas Sabino Urosa, respondió que “Jesucristo no fue un político. No se puede decir que avale el sistema socialista como tampoco el neoliberal capitalista, el monárquico o el republicano”[35].

Pero la Iglesia no aceptaría el nuevo rol que el chavismo le había recomendado. En mayo del 2000, en un momento en que el chavismo apelaba a la deslegitimación del actor eclesiástico como cómplice silencioso de la corrupción del sistema político anterior, una Carta Abierta del Episcopado hizo pública la tensa relación entre el Estado y la Iglesia. Firmada por toda la cúpula de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) incluido su presidente Baltazar Enrique Porras, la carta señalaba que los juicios de Chávez sobre la Iglesia “y la descalificación genérica de la misma, son los más negativos emitidos por un Jefe de Estado en toda la vida republicana” [36].

Esta frase era cierta. Por primera vez la Iglesia era cuestionada por un primer mandatario. La asociación de la jerarquía eclesiástica con el pasado fijista se convertía en una constante en los discurso de Chávez ante los cuestionamientos de esa institución a las políticas implementadas desde el gobierno. Pero la carta abierta del CEV es el síntoma de una nueva configuración de poder: los arzobispos ya no tenían acceso directo a la cúpula del poder político, y la propia carta así lo manifiesta: “desde la Presidencia anterior de la CEV no ha sido posible establecer un diálogo directo e institucional con el Primer Magistrado”[37]. La Iglesia reclamaba para sí el carácter institucional que había perdido tras la ruptura del armado político del fijismo. Y la negación de Chávez le traería un costo político.

Casi medio siglo de relaciones estrechas y privilegios simbólicos y económicos no serían abandonados de la noche a la mañana, y el punto máximo de tensión se vivió en abril de 2002, cuando la decisión de Chávez de remover a la cúpula de PDVSA (petrolera del Estado venezolano) para retomar el control de la petrolera, provocó la reacción y el llamado a un paro general del presidente de FEDECAMARAS, Pedro Carmona. El 11 de abril del 2002, tras una serie de maniobras manipulativas de los medios de comunicación, que compaginaron imágenes para intentar crear la sensación de represión militar de las fuerzas opositoras, el gobierno constitucional de Hugo Chávez fue derrocado.

La Iglesia volvía a recuperar su lugar histórico, al lado de la cúpula de poder. A pesar de la actual negación de los hechos, el apoyo institucional de la Iglesia es innegable. Algunas fuentes indican que la propia redacción del decreto - “un mamarracho” según el historiador y detractor de Chávez, Jorge Olavarría- habría sido influida por los sectores más conservadores del Opus Dei venezolano, con el cual el Cardenal Porras mantiene estrechas relaciones[38]. A su vez, el Cardenal Ignacio Velasco, primer vicepresidente al momento del golpe de la Conferencia Episcopal Venezolana, fue uno de los primero firmantes del decreto en el que Pedro Carmona se autonombraba Presidente de la Nación y suspendía la Constitución Bolivariana dictada en 1999[39].

El artículo cuatro del Decreto resolvía formar un Consejo de Estado integrado por 35 miembros representativos de los diversos sectores de la sociedad. La presencia del Arzobispo Porras, presidente de la CEV, en el Palacio de Miraflores, sumada a la ocupación de las primeras líneas oficiales del Cardenal Ignacio Velasco durante la asunción de Carmona, no dejaban dudas acerca de la representación de la Iglesia en dicho consejo[40].

Tras una serie de manifestaciones populares que hacían inviable cualquier salida sin Chávez, el 14 de abril el Presidente de la República Bolivariana fue liberado de la prisión militar en La Orchila, y recuperó su cargo como jefe de Estado. Pero muchas heridas, entre ellas la relación con la Iglesia, habían quedado abiertas. En abril de 2007, conmemorando los cinco años de aquella debacle institucional, Hugo Chávez expresó que el golpe “contó con el apoyo de militares de alto rango, empresarios, la jerarquía de la Iglesia Católica, medios de comunicación, clase media y alta, y partidos y sindicatos de oposición” [41].

Si las escaladas verbales les servían a ambos -a Chávez como condena al pasado y deslegitimación de un actor opositor con fuerte presencia en la sociedad civil, y a la Iglesia como forma de recuperar un peso político que había perdido con la crisis del sistema político de Punto Fijo- el golpe del 2002 significó una ruptura irreparable hasta hoy en día. A partir de entonces, el conflicto permanece latente, a pesar de los intentos de André Dupuy, el Nuncio Papal en Venezuela, quien intenta despegarse del Cardenal Porras, a través de declaraciones que llaman a “permanecer como constructores de la paz”[42].

Sería difícil encontrar los puntos de tensión a tan alto nivel de confrontación entre la jerarquía eclesiástica argentina y el Estado nacional. Pero la relación entre el gobierno de Néstor Kirchner desde el 2003 y la jerarquía eclesiástica fue siempre de mutua desconfianza, de acuerdo a las nuevas formas de participación política desarrolladas en la Argentina post-neoliberal, dentro de la cual las tradicionales instituciones de poder político comienzan a ser cuestionadas. Así, tanto las Fuerzas Armadas como los organismos multilaterales de crédito, y la propia Iglesia Católica comienzan a perder cierto rol de impugnación frente a políticas públicas que cuestionaban sus intereses defendidos históricamente. Respecto a la Iglesia Católica, el hilo conductor de la relación conflictiva está dado por lo que Juan Cruz Esquivel denomina “la cuestión de la laicidad, entendida como el marco político-institucional donde la definición de las políticas públicas no se encuentra subordinada a una doctrina filosófica o religiosa particular, sino que se fundamenta en la legitimidad que deviene de la soberanía popular”[43].

A diferencia de lo ocurrido en Venezuela, donde la formación del COPEI le otorgó a la Iglesia no sólo un rol preponderante, sino también una forma de canalización institucional de su doctrina ideológica, encontramos que en Argentina, la falta de un partido de masas capaz de expresar los intereses de la jerarquía eclesiástica derivó en el desarrollo de estrategias diferentes para intentar influir en la vida política y social de los grupos sociales. De esta manera, el apoyo de la jerarquía eclesiástica a los sucesivos golpes militares es la demostración de esta hipótesis, en la medida en que el acercamiento a regímenes de corte autoritario le permite conservar su papel de guardiana en áreas a las que considera claves, garantizando de esa manera la influencia en la regulación de la vida pública[44]. La misma actitud no será la que la Iglesia adopte respecto a los sistemas democráticos, donde la Iglesia sostiene una postura casi defensiva respecto a los valores que supone intocables y a las áreas que, por aquél poder institucional que acumuló en sus vínculos con los regímenes autoritarios, supone le corresponde mantener una influencia determinante.

La relación con el gobierno de Néstor Kirchner demostrará esta tensión de la Iglesia con los gobiernos democráticos, en la medida en que la nueva correlación de fuerzas permite al gobierno una avanzada respecto a temas que la Iglesia consideraba como propios. Así, a pesar de que la Iglesia Católica argentina sostiene su rol de mediador y garante de la paz como actor extra-político, lo cierto es que en 2005 se constituyó como un actor político que manifestó su rechazo frente a una ley adoptada por el Congreso de la Nación en 2002 y reglamentada en mayo de 2003.

La Ley 25.673 que lanza el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable fue objeto de polémica entre el gobierno nacional y la jerarquía eclesiástica. La cuestión de la sexualidad corresponde a ese tipo de ámbitos que la Iglesia reclama como los espacios en los que debe sostener una preeminencia casi absoluta para la determinación de los comportamientos. El cuestionamiento a la laicidad del Estado parece ser el eje principal de dicha discusión. La Ley aprobada en el marco de las instituciones democráticas se propone garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable[45]. Si bien la ley no presenta en ningún momento la cuestión del aborto o su legalización, un tema tabú en la sociedad argentina por la presión de las organizaciones clericales, lo cierto es que el Episcopado argentino presentó un comunicado donde califica a la ley de “autoritaria” por no presentar las alternativas de ritmos naturales y abstinencia que defiende la Iglesia, al mismo tiempo que cuestiona la repartición de preservativos como "fomento de relaciones promiscuas"[46].

La Iglesia reaccionaba ante el recorte de sus áreas de influencia, y lo haría con el mismo énfasis cuando en octubre de 2006, el Senado de la Nación promulgara el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, donde se dispuso la inclusión de contenidos y didáctica de la educación sexual integral en los programas de formación de educadores[47].

Otra vez, la reacción política de la Iglesia Católica fue emulando las cartas abiertas del Episcopado venezolano incapaz de lograr un diálogo con el Primer Mandatario de aquél país. Esta dinámica demuestra una nueva correlación de fuerzas, en la cual la Iglesia Católica, también, pierde ese acceso directo que había obtenido, como institución política, a las altas cúpulas del gobierno. Sin embargo, la propia Iglesia manifiesta a través de esa carta que participó “activamente de distintas maneras a través de sus representantes con sugerencias, críticas y aportes propositivos”[48]. Es decir, la Iglesia es consultada y adquiere un rol participativo en la formación de dicha ley, se escucha sus posturas particulares; pero, a diferencia de lo ocurrido durante los regímenes autoritarios, durante el gobierno de Kirchner la decisión final se basa en la legitimidad popular constituida a través de la legitimidad democrática, y no por la apelación a valores religiosos supraterrenales.

Los reclamos de dicha carta obedecen a que la ley sancionada por el Congreso entran en contradicción con el paradigma de la cristiandad, cuya estrategia había sido la transmisión de valores católicos en escuelas públicas. Pero lo que la Iglesia reclama es la definición propia de los términos de la aplicación de políticas en los ámbitos en los que se considera la supervisora de los valores, y no un simple actor participante más. Es un intento por imponer sus propios valores y concepciones que, alejadas del paradigma científico, aseveran cosas tales como que “el uso único y obligatorio de elementos de prevención para evitar el contagio del HIV, además de ser moralmente objetables, han producido resultados negativos e insuficientes en todo el mundo”[49].

E, incluso, toda vez que la lucha política está destinada a perderse -por las carencias de legitimidad propia de una institución que acompañó procesos militares actualmente cuestionados por amplias capas de la población- la jerarquía eclesiástica apela, nuevamente al componente emotivo tradicional de sus recursos, a una estrategia que moviliza otra clase de recursos, ajenos al debate político y las instituciones democráticos. Tal es así que la carta finaliza con la exhortación a “todo cristiano y hombre de buena voluntad, especialmente a padres y educadores, a asumir la responsabilidad que les caben en cada instancia, sintiéndose acompañados por la Iglesia, Madre y Maestra”[50].

La impugnación por vías legales de la ley, a través de un recurso de amparo presentado por grupos católicos autodenominados gurpos Pro Vida, para obtener la inaplicabilidad de la ley, fue rechazada en última instancia por la Cámara Federal de Córdoba que falló a favor del Estado Nacional.[51]

Pero la escalada verbal que pudimos observar que en Venezuela culminó en el apoyo de la jerarquía eclesiástica al golpe del 2002, en Argentina adquirió otros rasgos particulares. Frente al apoyo que el Ministro de Salud, por entonces Ginés González García, ofreció al Programa de Salud Reproductiva, obtuvo una respuesta que inició una nueva tensión, esta vez más pública, entre el Estado y la Iglesia. Monseñor Baseotto se desempeñaba desde el 2002 como vicario castrense. Considerado del “ala dura” de la jerarquía eclesiástica, Baseotto no dudó en enviar una carta al Ministro González en la que aseguraba que “los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar”[52].Lo que en cualquier otro país hubiese significado tan solo un exabrupto de un monseñor reaccionario a través del anacronismo de una cita bíblica. Pero los dichos de Baseotto fueron pronunciados en un contexto en el cual el propio Gobierno se empeñaba en la revisión del pasado histórico más cercano, y los crímenes cometidos por la última dictadura militar bendecida por la jerarquía de la Iglesia Católica. Y la imagen de “gente tirada al mar” no pudo ser menos oportuna.

En el libro El vuelo del periodista Horacio Verbitsky, el “arrepentido” marino argentino Adolfo Scilingo relata la dinámica de “los vuelos de la muerte”. Durante la dictadura militar, alrededor de 2000 personas fueron asesinadas por este método consistente en arrojar a los detenidos desde un avión luego de haber sido anestesiados y notificados de un supuesto traslado a un centro de reclusión. Según los relatos del propio Scilingo, la eliminación de los opositores estaba avalada por la Iglesia Católica porque era “una muerte cristiana y humanitaria”[53].

Rápidamente, y apoyado por amplios sectores de la sociedad civil, el gobierno procedió por primera vez contra la propia estructura de la Iglesia -aunque resulta tema de debate si el obispado castrense es ámbito propio de la Iglesia, del Estado o de ambos. Ante la propia pasividad de la Iglesia Católica, el Poder Ejecutivo decidió unilateralmente remover de su cargo a Monseñor Baseotto, lo cual constituyó una ofensa para los sectores eclesiásticos, que vieron la medida como una avanzada contra la autonomía de la Iglesia.

Lo cierto es que el vicariato castrense es un entidad que depende hasta financieramente del Estado, y su potestad de remover en su cargo a esta clase de personajes se hace evidente si se toma en cuenta que tiene a su cargo la formación espiritual de las Fuerzas Armadas. A pesar de lo dicho, el Vaticano siguió reconociéndole su carácter de Obispo Castrense, ignorando la soberanía del Estado Nacional dentro del territorio, y últimamente han salido a la luz cartas donde el actual Pontífice Benedicto XVI expresaba su total apoyo a la postura de Baseotto a la vez que una preocupación por “la grave situación que se creara en la Argentina con relación a su intervención ( la de Baseotto ) a favor de la vida naciente y de la dignidad de la sexualidad humana”[54]. Y el apoyo no fue meramente epistolar: hasta el día en que el propio Baseotto no presentó la renuncia, el Vaticano siguió considerándolo Obispo Castrense.

Nuevamente, observamos la dinámica de conflictos que se desarrollan entre los gobiernos democráticos argentinos basados en la legitimidad popular, frente a los cuestionamientos eclesiásticos que ven limitada su capacidad de acción e influencia respecto a los momentos en los que sus vinculos con las cúpulas militares les otorgaban un papel preponderante. El conflicto por el obispo castrense fue el momento más tenso en la relación entre Estado e Iglesia, a partir del cual la relación nunca volvió a ser del todo calma, en la medida en la que el gobierno, como afirmábamos, no aceptaba a la Iglesia como interlocutor legítimo a la hora de tomar decisiones.

Luego del incidente, la estrategia de la Iglesia se orientó hacia su rol de actor extra-político de mediación. Otra vez, queda en evidencia que la simple mediación en tanto que neutralidad no es una situación que sea posible en la arena de conflicto político. De manera tal que el intento por ser el actor mediador por antonomasia, no es sino una estrategia política específica para no perder relevancia como actor político con poder institucional. La participación de sacerdotes en la arena electoral, como el caso de Joaquín Piña en Misiones, son toda una manifestación de determinados valores políticos que la Iglesia sostiene. De la misma manera, la función mediadora no termina de estar sospechada de algún anclaje político-ideológico, funcional a un sector determinado de la oposición al gobierno de Kirchner, como las constantes reuniones entre la líder del partido Coalición Cívica con el cardenal Jorge Bergoglio[55].

A lo largo de este desarrollo, entonces, pudimos observar la utilización de diversas estrategias de la Iglesia respecto del Estado, en Venezuela y en Argentina. Encontramos, en primer lugar, que en Venezuela la estrategia por excelencia ha sido la de confrontar directamente con el chavismo, a través de diversos documentos públicos, en los que se señala la disconformidad de la institución con la evolución del modelo chavista. Esta estrategia se explica por la caída del sistema de partidos que sostenía la influencia de la Iglesia Católica en el sistema de partidos. Esta misma pérdida de legitimidad ocurre en la Iglesia argentina, luego de la dictadura militar. La relación con los gobiernos democráticos se hace mucho más tensionante, pero en los años noventa consigue establecerse cerca de las cúpulas de poder político. Sin embargo, luego del 2001, el cuestionamiento a los viejos factores de poder tradicionales, como las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica, se expresa en la pérdida de influencia de la Iglesia ya no sólo sobre el poder político sino sobre la ciudadanía en general. Queda planteada, al contrario que en Venezuela donde el debate es en términos de modelos y proyectos políticos, la cuestión del laicismo como la variable clave a la hora de explicar la desconfianza en la relación entre el kirchnerismo y la Iglesia católica.

Es evidente que las referencias que hemos hecho se refieren a la jerarquía eclesiástica, entendida como esa base homogénea que se consolida en Venezuela tras el Pacto de Punto Fijo, y en Argentina luego de la última dictadura militar. Es evidente que al interior de la Iglesia las contradicciones persisten, y hay experiencias valorables referidas a la Opción por los Pobres y la Teología de la Liberación que aún hoy persisten. Sin embargo, también debe tenerse en cuenta que, entre los desafíos hacia el futuro, los Estados latinoamericanos tienen la obligación de demarcar -formal pero también políticamente- sus ámbitos propios de acción, dentro de los cuales tendrán que construir pluralmente en la consulta con todos los sectores de la vida social, al mismo tiempo que deberán imponer sus decisiones por sobre los intereses particulares de las diversas concepciones ideológicas y doctrinarias. La cuestión de la laicidad del Estado no puede ser impugnado por ningún sector de la sociedad civil que se precie de integrar una comunidad democrática.

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Notas:
[*] Tomás Aguerre, "La fe en la política o la política de la fe. La relación Estado-Iglesia Católica en Argentina y Venezuela del post-neoliberalismo", artículo elaborado para la materia Política Latinoamericana, Primer Cuatrimestre, 2008.
[1] http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html
[2] ESQUIVEL, Juan Cruz, “ Estado e Iglesia Católica en Argentina ”. En Le Monde Diplomatique, n º96, Junio 2007, p. 6.
[3] ESQUIVEL, Juan Cruz. Ibid. p. 6.
[4] KWIATKOWSKI, N. “ Una historia de conflictos con el Estado” . En Le Monde Diplomatique, n º96, Junio 2007, p. 6
[5] El término populismo ha sido resignificado en las últimas décadas en un sentido peyorativo por la derecha neoliberal para describir regímenes cuasi-dictatoriales en los que el líder manipula a las masas a su antojo a cambio de ciertas dádivas. Este no es el significado que este trabajo otorga a un término conceptualmente amplio.
[6] PAGE, Joseph. Perón. Segunda Parte (1952-1974). Buenos Aires, Editorial Javier Vergara. 1984. p. 46
[7] PAGE, Joseph. Ob. Cit. p. 57. Durante dicha marcha se produce la quema de una bandera argentina. Los grupos católicos responsabilizan a infiltrados peronistas.
[8] MARTIN, Gabriel. Entrevista a Rubén Dri: “el plan neoliberal no se hubiese podido imponer sin la dictadura militar”. En Rodolfo Walsh. Rodolfowalsh.org. http://www.rodolfowalsh.org/article.php3?id_article=1803
[9] DRI, Rubén. Autoritarismo y democracia en la Biblia y en la Iglesia. Buenos Aires. Ed. Biblios. 1996. p.81.
[10] MUGICA, Carlos. Los valores cristianos del peronismo. En Peronismo y cristianismo. Ed. Merlín. 1973. p. 31
[11] Folleto editado en Buenos Aires en 1996, titulado La Iglesia cómplice y la Iglesia del Pueblo , por organismos de Derechos Humanos. http://www.desaparecidos.org/arg/iglesia/complice/5.html
[12] MIGNONE, Emilio. Iglesia y Dictadura. El papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar. Buenos Aires. Ediciones del Pensamiento nacional. 1986.
[13] ESQUIVEL, Juan C. Iglesia Católica, política y sociedad: un estudio de las relaciones entre la élite eclesiástica argentina, el Estado y la sociedad en perspectiva histórica. Buenos Aires. Programa Regional de Becas CLACSO. 2000. http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/becas/1999/esquivel.pdf
[14] MARIÑEZ NAVARRO, Freddy. Reformas estructurales, pactos y cambios políticos: el caso de Venezuela. Congreso Internacional del Clad sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Madrid, España. 2004.
[15] TOER, Mario. De Moctezuma a Chávez. Repensando la Historia de América Latina. Buenos Aires. Ediciones Cooperativas. 2008. p. 65.
[16] RAMOS JIMÉNEZ, Alfredo. Partidos y sistemas de partidos en Venezuela. Rosario. Homo Sapiens Ediciones. 2002.
[17] CAMERO, Ysrrael. El puntofijismo. Analitica.com. Octubre de 2000. http://www.analitica.com/va/politica
[18] Página oficial de COPEI. http://www.partidocopei.org.ve/web/pages.php?pageid=2
[19] Op. Cit. http://www.partidocopei.org.ve/web/pages.php?pageid=1
[20] COPPEDGE, Michael. Partidocracia y reforma en Venezuela. Citado en JIMÉNEZ, Alfredo. 2002.
[21] TORRE, Juan C. El proceso politico de las reformas económicas en América Latina. Buenos Aires. Ed. Paidós. 1982. p.11.
[22] LÓPEZ, Andrés y DIAZ PÉREZ, José L., Tristeza y melancolía del capitalismo . En Realidad Económica. N º92/93, Buenos Aires, 1990.
[23] RAMÍREZ GALLEGO, José. Mucho más que dos izquierdas. En Nueva Sociedad. N º205. Buenos Aires, septiembre-octubre 2006.
[24] MARIÑEZ NAVARRO, Freddy. Op. Cit. El autor contabiliza 277 muertes, frente a las 500 provocadas por la represión militar según el texto de TOER, Mario. Ver cita 15.
[25] MARIÑEZ NAVARRO, Freddy. Op. Cit. p.8
[26] EL NACIONAL. http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?domains=www.el-nacional.com&q=10+de+julio+de+1999&sitesearch
[27] DAVIES, V. “ Mezcla de poder y lenguaje bíblico es `un cóctel sumamente peligroso`” . El Nacional. 11/07/99
[28] EL NACIONAL. http://www.el-nacional.com/www/site/detalle_noticia.php?q=nodo/3380
[29] Asociación Evangélica de Libertad Religiosa de Colombia. http://www.libertaddecultos.com/chavez.html
[30]SABINO UROSA, Jorge. “No tenemos nada que ver con conspiraciones y conciliábulos políticos”, en
http://www.cardinalrating.com/cardinal_208__article_5920.htm . 04/08/07
[31] GONZÁLEZ, Luis M. El Gobierno Nacional y la “Revancha de Dios”. 04/05/2000. En http://www.analitica.com/va
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[32] Revista Protestante Digital. http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaInt.php?4307 . 05/12/06
[33] CHÁVEZ, Hugo. Discurso de toma de posesión. 02/02/1999. En Analitica.com http://www.elnacional.com
/www/site/detalle_noticia.php?q=nodo/3380
[34] Gobierno Bolivariano de Venezuela. http://alcaldiamayor.gob.ve/portal1/noticias/noticias.php?IdNoticia=2680
[35] SABINO UROSA, Jorge. "Cardenal Urosa alerta ante el socialismo del siglo XXI" en http://www.cardinalrating.com/cardinal_208__article_5357.htm
[36] Conferencia Episcopal Venezolana. Carta Abierta al Presidente Hugo Chávez Frías . 17/05/2000. http://www.analitica.com /Bitblio/cev/carta_a_chavez.asp
[37] Conferencia Episcopal Venezolana. Ibid.
[38] AZNÁREZ, Juan J. Cómo se desarmó el golpe más efímero. Página/12. Buenos Aires, Argentina. 18/04/2002. http://www.pagina12.com.ar/buscador/resultado.php?q=C%F3mo+se+desarm%F3+el+golpe+m%E1s+ef%EDmero
[39] CARMONA, Pedro. Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional. 12/04/2002.
http://www.analitica.com/bitblio/carmona_estanga/decreto1.asp
[40] Ibid. Según el art. 4, “los miembros ( del Consejo ) podrán separarse temporalmente de sus cargos sin perder su investidura”. Era una llamamiento evidente a la Iglesia Católica a integrarse al gobierno de Carmona.
[41] TELESUR. Presidente Chávez anunció pago de deuda con el Banco Mundial. 15/04/2007. telesurtv.net
[42] CORBIERE, Emilio, J. Dos tendencias en la Iglesia venezolana. Comité de Solidaridad Venezuela. 31/03/2003. http://abacq.free.fr/2003/02_01.htm
[43] ESQUIVEL, Juan Cruz. Op. Cit. 2007. p. 6.
[44] ESQUIVEL. Op. Cit. 2000. p. 22.
[45] Ley 25.673. En http://www.bioetica.org/argentina1.htm
[46] Comunicado del Secretariado Nacional para la Familia del Episcopado Argentino. 29/04/05.
http://www.aica.org/aica/documentos _files /CEA/Otros_documentos/2005_04_29_Secretariado_Familia.htm
[47] Ley 26.150. http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley26150.pdf
[48] Conferencia Episcopal Argentina. Ante la aprobación de los lineamientos curriculares para la educación sexual integral http://webcea.com.ar/main/vitx/vitx.aspx?p=715 .
[49] Conferencia Episcopal Argentina. Ibid.
[50]Conferencia Episcopal Argentina. Ibidem.
[51] VASALLO, Marta. Oposición eclesiástica a decisiones vitales. En Le Monde Diplomatique, n º72. Junio 2005. p. 4.
[52] RUBIN, Sergio. El obispo castrense dijo que el ministro de Salud merecería ser “tirado al mar”. Diario Clarín. 19/02/05. http://www.clarin.com/diario/2005/02/19/sociedad/s-04801.htm
[53]VERBITSKY, Horacio. El Vuelo. Buenos Aires. Editorial Seix Barral. 1995.
[54] Infobae.com http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=179111&IdxSeccion=100474.
[55] Página/12. Bergoglio y compañía. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-90029-2007-08-21.html

2 jul 2008

LAS FRONTERAS DE LA SOJA

Bonanza rural, frontera agropecuaria y riesgos socio-ambientales en el MERCOSUR

Por:
Jorge Morello 1
Andrea F. Rodríguez 2
y Walter Pengue 3

GEPAMA (Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente de la Universidad de Buenos Aires) En: revista Fronteras nº 3, 2004 GEPAMA

En este trabajo analizamos las modalidades de cambios de usos del suelo que ocurren en 5 países vinculados al MERCOSUR y que comparten numerosas eco-regiones: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Comparten también la segunda cuenca hidrográfica de Sudamérica y la posibilidad cierta de articular estrategias de desarrollo rural y normas de preservación de ecosistemas y culturas tradicionales en peligro de extinción. Nuestra hipótesis es que el conocimiento de la dinámica de los cambios recientes de uso del suelo (últimos 25 años) y sus tendencias, es una herramienta fundamental para que el conjunto de los países elabore propuestas de ordenamiento territorial y desarrollo rural armónicas y complementarias, y cada país y cada región hagan otro tanto sabiendo lo que está pasando en territorios similares transfronterizos.

La urgencia del tema aparece cuando revisamos algunas visiones prospectivas del mercado de granos y derivados como las de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) que indican que en la década 2003-2013, las exportaciones argentinas de soja aumentarán 4 700 000 tn y las de Brasil 6 000 000 (La Nación , 12/06/04) y que la producción de soja en el mundo aumentará en 36 000 000 tn ; que Brasil será el primer exportador de oleaginosas y que Argentina alcanzara al 21% de la producción (Andreani, 2004).

Frontera agropecuaria (FA) y modalidades de desarrollo.

En los foros argentinos vinculados a la producción agropecuaria y los agronegocios, comienzan a instalarse cada día con más fuerza, propuestas y estrategias que promueven el objetivo de que nuestro país alcance niveles de producción de “100 millones” de toneladas de granos y oleaginosas con incorporación tecnológica, reconversión de cultivos y sobre todo conversión de ecosistemas naturales, pero todo ello en un marco de sustentabilidad aparente.

En trabajos recientes se considera que “con la adopción de funciones de producción asociadas con el nivel tecnológico alto, se requeriría la incorporación de unas 5 millones de hectáreas a al actual stock de área cultivada”... y agregan que “... si se mantuviera inalterada la situación tecnológica actual, esa cifra se elevaría a más de 10 millones de hectáreas...” (Cap y González, 2003).

Hablamos de sustentabilidad aparente porque en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay hay baja e imprecisa información sobre usos históricos de la tierra y cambios de cobertura del suelo (Zak, Cabido y Hodgson, 2004) y ambos componentes son fundamentales en cualquier consideración de la sustentabilidad.

El avance de la frontera sojera es un ejemplo paradigmático de procesos de cambio de uso del suelo tan rápidos (Adámoli, et al., 2004) que se requiere monitoreo constante en base a imágenes satelitales para tener una idea de la evolución espacial de la frontera agropecuaria. Eso se está haciendo por parte de organismos públicos especializados como el INTA y EMBRAPA (Adámoli y Fernández, 1980) y grupos de trabajo de universidades nacionales (Adamoli, et al., 2004; Zak y Cabido, 2002) pero todavía no tenemos la información suficiente para evaluar adecuadamente el impacto ambiental de la desaparición de poblaciones, especies comunidades y hábitats de ecosistemas naturales y seminaturales y las consecuencias de la fragmentación, disección, achicamiento y desaparición de los mismos.

Los cinco países tienen numerosas eco-regiones con matriz de pastizales y pajonales de potencial para soja-trigo, algodón-soja, arroz, pasturas y plantación de cítricos con fronteras consolidadas o en proceso avanzado de ocupación como La Pampa, los Campos correntino-paraguayos, los Campos Cerrados de Brasil y Bolivia y las Sabanas de Santa Cruz la oferta de ecosistemas naturales y seminaturales de pastizales y pajonales y sabanas ya está casi cancelada. Esto significa que tanto en nuestro país y como en los países limítrofes que persiguen similares objetivos de expansión utilizando estándares tecnológicos semejantes (Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay) la tierra a incorporar debe salir de ecosistemas boscosos y selváticos, es decir los que prestan mayores servicios ambientales al hombre y poseen mayor riqueza de especies y de hábitats (Tole, 1998, Adamoli, et al., 2004).

En los últimos 20 años varios investigadores de eco-regiones tropicales y subtropicales (ver por ejemplo, Morello, et al., 1995; Leonard, 1985), Barraclough y Ghimire, 1995, Adamoli et al., 2004) han comenzado a preocuparse crecientemente en desentrañar las causas estructurales del desmonte y otras formas de degradación ambiental porque sobran evidencias que la deforestación es una amenaza que compromete el futuro del patrimonio natural y la viabilidad del desarrollo socio-económico de los países del MERCOSUR.

Lo anterior indica que es imprescindible que se organice el espacio nacional para ubicar geográficamente aquellos territorios que potencialmente y con riesgos socio-ambientales conocidos y controlables, podrían convertirse en áreas domesticadas para producción agropecuaria porque:

a) que no sean ecológicamente frágiles,

b) que no sean consideradas de biodiversidad sobresaliente como objetivo de conservación (Corcuera y Bertonatti, 2000),

c) que posean superficies significativas de Áreas Naturales Protegidas (ANP) (por ejemplo, Demaria, et al., 2003, Karez et al.,1999) y que por otro lado los instrumentos de planificación del desarrollo regional sirvan para la definición de políticas de desarrollo rural sustentable (Comins et al., 2002, Morello y Daniele, 1996). A nivel local, provincial, nacional y de complementariedad entre los países del MERCOSUR.

Los patrones de ocupación en la frontera agropecuaria pueden ser clasificados en dirigidos y espontáneos, en términos de la intervención o no del Estado en el desarrollo del asentamiento, tanto organizando la colonización cómo aportando la infraestructura (Gligo y Morello, 1983). En el único país del MERCOSUR donde la colonización dirigida como sistema de planificación y ordenamiento del territorio sigue vigente y es administrativa y técnicamente fuerte es en Brasil (Mueller, 1983).

En los países grandes hay fronteras abiertas activas en varios territorios o eco-regiones simultáneamente, mientras que países con menos de 600.000 km2 como, Uruguay, tienen sólo uno o dos fronteras de alto dinamismo y muy localizadas en el espacio. En los cinco países hay tres tipos de fronteras activas: la agropecuaria (FA), la urbana (FU) y la litoral-portuario-turística (FL) tanto fluvial como marítima. Si no se especifica otra cosa, nuestros comentarios aluden a la FA. Las fronteras urbanas (FU) de ciudades de 50.000 habitantes o menos que son los tamaños habituales de las cabeceras administrativas y de servicios rurales de los territorio de FA muy activos y en consolidación avanzan ocupando áreas que se miden en decenas de km2 / quinquenio, mientras que la FA lo hace sobre cientos (Uruguay y el Oriente de Paraguay) y miles de km2 / quinquenio. (Chaco Paraguayo, Bolivia, Argentina y Brasil).

Las tres clases de fronteras avanzan sobre ecosistemas naturales seminaturales y agroproductivos en distinta proporción según el tipo de frontera y de eco-región. La FU ocupa en un 80 % o más tierras domesticadas de uso agropecuario, y el 20 % restante corresponde a bosques degradados por extracción de madera, leña, fabricación de carbón, sobrepesca, defaunación y sobrepastoreo. La frontera litoral (FL) avanza en un 50% o menos sobre agroecosistemas, y el resto lo hace sobre ecosistemas seminaturales o con estructura y funcionamiento de bosques que son plantaciones forestales cuyo objetivo es fijación de dunas, creación de sombra y sólo residualmente producción de coco, cajú y madera y resina. La FA históricamente avanzaba sobre ecosistemas que generalmente eran presionados por actividades extractivas que llamamos de cosecha ecosistémica como pesca, caza, recolección y extracción de madera de ley, gomas, resinas, frutos, y látex.

En territorios con litoral fluvial, la etapa pionera de la frontera agropecuaria dinamiza tanto la FA como las FU y FL. En costa marítima, no hay FA en sentido estricto esos territorios tienen una historia de medio siglo de ocupación antrópica y Brasil, único País del MERCOSUR con bosques cercanos y contiguos a la costa está desarrollando una vigorosa política de restauración y conservación de los fragmentos sobrevivientes de la Mata Atlántica. Los tres tipos de frontera, cuando avanzan sobre territorio de ecosistemas vírgenes o semivírgenes presionan sobre:

a) Ecosistemas, comunidades, especies, y poblaciones de gran valor patrimonial (por ejemplo endemismos, especies de importancia biomédida, poblaciones disyuntas, con germoplasma de importancia para trabajos de bioingeniería, etc.) conocido y evaluado; que son la excepción por el monumental esfuerzo que ese trabajo requiere. (ejemplos de conocimiento avanzado pueden buscarse en bosques de Centroamérica y el Caribe, en Puerto Rico, Cuna y Costa Rica) pero no en el MERCOSUR.

b) Ecosistemas mal conocidos cuyo valor para el hombre ha sido ha sido parcialmente inventariado pero no estudiado que es el 99% de los casos ;

c) funciones de los ecosistemas fundamentales para la vida humana como control climático, biodiversidad, producción de alimentos, regulación de inundaciones o sequías y desastres ambientales.d) Plantas y animales con compuestos químicos productores de materiales desconocidos o conocidos localmente y de potencial valor y aprovechamiento futuro.

Grandes eco-regiones

Hemos elaborado un mapa esquemático que orienta sobre la ubicación de los territorios de alto dinamismo fronterizo.

De cada uno describimos las eco-regiones donde se "convierten” (transforman o domestican para agricultura y ganadería). Incluye eco-regiones donde se concentran el capital e infraestructura básica para los procesos de producción, almacenaje, transformación y transporte de carne vacuna, granos y oleaginosas provenientes de fronteras agropecuarias activas. En muchas de ellas la tierra, la creación y propiedad de germoplasma, la producción y comercialización de insumos agroquímicos y la infraestructura de almacenaje y los medios de transporte están en manos del capital privado, en muchos casos multinacionales. Las vías de penetración, la construcción y mantenimiento de ejes viales y fluviales, la educación, la salud y la seguridad la proporciona el Estado. Las grandes obras hidroeléctricas y el transporte de energía a veces están en manos del Estado y otras en sociedades mixtas, o concesiones privadas.

BRASIL

Participación muy activa del Estado Nacional en la organización del espacio fronterizo basada en el hecho de que como la tierra a colonizar es pública ello permite orientar la migración, dirigir el desarrollo y vender o ceder las parcelas, orientar el desmonte. Desde 1960 el ordenamiento del territorio en eco-regiones con amplios territorios de ecosistemas naturales y la política de conservación ha sufrido profundos cambios sobre la base de una estrategia que podemos caracterizar por: primero ocupar, luego ordenar y después conservar. Estos cambios refuerzan el concepto de que Brasil ordena y planifica constantemente su territorio fronterizo (Adamoli y Fernández, 1980).

(1 en el mapa) Eco-región Amazónica (EAM), frente de ocupación consolidado entre 1976 y 1981) en los el estados de Rondonia, Pará, Maranhao y Amazonas. Frente pionero en avance 1985-2000 en los Estados de Amazonas, Mato Groso do Norte, Río Branco y Amapá.

Actividades dominantes, ganadería en pasturas africanas implantadas, soja y arroz, acompañan cultivos estratificados de agricultura multiestrato, incluyendo cacao, café, ananá, maderas nobles y enredaderas para bebidas sin alcohol (guaraná, mburucuya, coca, cola). Hay ANP federales de más de 1.000.000 de Ha, con conflictos muy serios con los aborígenes asentados en la ANP, con los ocupantes y dueños de la tierra contigua, con los “seringueiros” o colectores de látex, con los cazadores furtivos y con los exploradores de yacimientos de metales de alto valor y piedras preciosas y semipreciosas. Los aborígenes pueden ser tanto aliados como enemigos de la aplicación de una estrategia de conservación, todo depende de cómo se organice la relación interétnica y se superen conflictos históricos siempre resueltos con violencia donde sólo excepcionalmente el perdedor era el blanco o el mestizo.

En el 2004 se puede considerar una frontera migratoria es decir con grandes masas de colonos que venden sus tierras en su sitio inicial y van a otra área ofrecida por el Instituto de Colonización y Reforma Agraria, sin salir de la eco-región. (ver eco-región de Los Campos). Dominan actividades silvoagropecuarias y agricultura multiestrato la soja no es el cultivo principal.

(2) Eco-región de los Campos Cerrados (ECC), frente de ocupación consolidado de antiguo en Minas Gerais, Goiania, Pará, Maranhao y parte de Mato Groso (ex Mato Groso do Sul). Frente pionero mas joven, Mato Groso y Mato Groso Do Norte, en todo el entorno de la eco-región del Gran Pantanal. Las características de sus suelos con toxicidad de aluminio y la formación de costras ferruginosas frenaron durante largo tiempo el desarrollo de la agricultura. Hasta los 70 la actividad dominante y casi única en los interfluvios fue la ganadería, y muy localmente el arroz en las “varzeas” o valles de inundación de los grandes ríos.Actualmente las actividades dominantes: incluyen soja, ganadería y arroz, este último restringido a las “varzeas” fluviales.

Los campos cerrados ricos en fragmentos de bosques son explotados por la dureza y calidad de algunas maderas y por el tanino de otras. Las ANP de gran tamaño entre las que se destaca el Parque Nacional de Emas no están alambradas y la actividad ganadera es compartida entre la tierra privada y la pública de las ANPs. La Capital de la República posee un ANP alambrada en contacto con el aglomerado urbano. Actualmente la soja se expande velozmente en los Cerrados, desplazando a la ganadería y a campos vírgenes, de la mano de nuevas variedades adaptadas a la siembra directa. Cada estado tiene una estrategia de apoyo y control de la expansión de la FA.

En cuanto a cambios dominantes de usos de suelo se trata de un tipo de frontera mutante o de sustitución y complementación, es decir donde la soja sustituye y complementa a la ganadería de alta calidad.La soja y la ganadería son las actividades principales.

(3) Eco-región de los Campos (ECA), FA casi totalmente consolidada de antiguo. Es un espacio expulsor de población rural precarizada (los Sin Tierra) a varios frentes pioneros particularmente a Rondonia en el Centro Oeste de la Eco-región Amazónica. Desde los 70 en Paraná, Santa Catarina y Río Grande Do Sul, se producen migraciones masivas a la eco-región Amazónica que consolidan frentes pioneros jóvenes y una década más tarde se vuelven a poner en movimiento por haber perdido o vendido su parcela al poco tiempo de comenzado el desmonte. Esas migraciones “secundarias” y hasta terciarias al interior de la eco-región Amazónica (ECA) son una característica de la misma y los agricultores que se resignan al perder su tierra no siempre pueden conseguir tareas rurales y muchas veces se concentran en amplísimos cinturones de pobreza periurbana en ciudades como Porto Velho, Belem do Pará, Iquitos, Santaren, Manaos.

Estos colonos inmigrantes de la Amazonia también se desplazan del campo al poblado y se instalan en centros de servicios rurales de crecimiento vertiginoso que alcanzan los 10 000 habitantes y en poco más de una década. En el 2004 se trata de una frontera consolidada expulsora en Brasil y que avanza en los Campos de Paraguay y Argentina (Corrientes y sur de Misiones).Domina abrumadoramente el sistema trigo-soja de muy altos insumos tecnológicos.

(4) Eco-región de la Mata Atlántica Interior (EMA), frente histórico de avance de la frontera cafetera y de caña de azúcar hasta el Estado de Paraná consolidado en los 60-70 en Sao Paulo y Paraná y frente maicero, triguero antiguo en Santa Catarina. Frente sojero pionero en los 75- 90 en el occidente de Paraná, Santa Catarina y gran parte de Mato Groso do Norte. Frentes pioneros como parches con parcelas de más de 2.000 Ha alrededor de las grandes presas en construcción sobre los afluentes del Alto Paraná y alto Uruguay y que avanzan en Paraguay y Argentina como se indicó en la Eco-región de los Campos. Actividades dominantes soja-trigo y ganadería sobre pasturas implantadas. La construcción de Itaipu produjo movimientos migratorios fuertes y exceptuando Mato Groso do Norte de puede hablar de una frontera orientada por la construcción de un abigarrado sistema de presas hidroeléctricas.

(5) Eco-región del Gran Pantanal (EGP). Histórico desarrollo de enormes estancias (fazendas) con ganado vacuno asilvestrado semisalvaje de una raza autóctona llamada “tucura” originada en razas europeas. La construcción de la “rodovía Transpanstaneira” en su porción Cuiaba-Corumbá inició un poderoso frente de avance de la FA caracterizado por la creación de grandes “fazendas” polderizadas como la Sao Joao en el pantanal de Poconé, de hasta 30.000 has., desmontadas y desarbustadas con capacidad de evacuar con bombas tipo arroceras excedentes de grandes lluvias, donde se practica ganadería altamente tecnificada sobre pastizales implantados de origen africano y australiano. El recurso natural inicial de las fazendas modernas de la década del 70, fue el ganado tucura. El territorio tiene frentes agroganaderos consolidados entre Cuiaba y Poconé y en Campo Grande, y frentes pioneros en Bolivia. La soja, el arroz, y la ganadería de razas indicas (cebuinos) y sus mezclas con razas europeas son las actividades dominantes. El cultivo de plantas productoras de materias primas para sustancias psicotrópicas no tiene mayor importancia todavía.

Los graves problemas de producción surgen de la invasión acelerada de malezas en pastizales perennes de más de dos años de instalados y el moteado de suelos homogeneizados con maquinaria pesada que se refleja en manchones de muy distinto rendimiento. El recurso de alto valor que caracteriza todavía la actividad extractiva es la caza para obtención de cueros de lagartos y grandes loros vivos, llamados “arara”4 y la colecta, que también es un esfuerzo de caza de ganado“tucura”. El tucura de cornamenta semejante a la de los toros de lidia enfrenta con éxito a los grandes predadores como el yaguareté y el puma.

En el 2004 es una frontera ganadera en tierra susceptible de anegamiento y sojera en sus bordes.Se trata de una de las eco-regiones donde se encuentran simultáneamente tanto las etapas precursoras como todas las de avance de la FA. Un fazendero puede engordar ganado raza Nelore en pasturas implantadas en el polder y cazar vivos a lazo ganado tucura fuera del territorio endicado, mientras sus peones están autorizados a cazar y vender cueros de yacaré y yaguareté. Cubre más de 100.000 km2 en una depresión geotectónica en el centro de Sudamérica con superficies compartidas por Brasil, Paraguay y Bolivia. El colector principal del sistema hidrológico es el Río Paraguay. Inundaciones estacionales de gran desarrollo conectan parches de humedales permanentes en una topografía muy plana de desagüe tan lento como los de los otros 5 grandes humedales del MERCOSUR: que son las eco-regiones de los Esteros del Iberá (EUI) en Argentina, de los Esteros de Ñeembucú (EEÑ) en el Paraguay y las sub- regiones de La Mar Chiquita (Argentina) y de los Bañados de Izozog (Bolivia) de la eco-región del Chaco, y la cuenca del Salado en las eco-región de la Pampa (EPA) en Argentina.

El territorio recibe lluvias anuales entre 1.100 y 1.300 mm con una estación seca que dura entre 4 y 6 meses. Existen todos los tipos de vegetación descritos para el trópico de llanura desde la selva pluvial tropical en los amplios albardones fluviales, pasando por palmares, y una pequeña superficie con ecosistemas claramente chaqueños de unas 80.000 Ha, hasta el bosque estacional y pastizales y pajonales alternando con sabanas tipo “cerrado”. Ecológicamente llama la atención la presencia de adaptaciones a inundaciones y a incendios recurrentes. Se trata pues de un ecosistema pulsativo de doble origen. Las fluctuaciones del nivel de inundación producen cambios profundos en los ecotonos de vegetación acuática de las lagunas de gran tamaño y en la fenología de los árboles siendo importantes las especies que florecen antes de desarrollar su follaje tipo lapacho (Tabebuia sp.).

BOLIVIA

Igual que Brasil, Bolivia planifica el ordenamiento del territorio y posee enormes espacios de propiedad del Estado pero con varias diferencias: la inestabilidad política ha determinado que cada gobierno haya tenido una estrategia diferente con respecto a temas muy importantes como el cultivo de coca, la sustitución de los ingenios azucareros y el cultivo de caña por soja e incluso con respecto a combustibles derivados de hidrocarburos que es considerada la segunda riqueza nacional después de la minería de metales. Hay proyectos de construcción de rutas paralelas a los ferrocarriles internacionales que unen el país con Argentina, Brasil y Chile, que pueden alterar la dinámica de FA con extrema rapidez en las eco-regiones del Chaco, el Chapare, las Sabanas de Santa Cruz y en menor medida la Amazónica.

(1)Eco-región Amazonica (EAM) La integran el conjunto de afluentes formadores del río Madeira que incluye al Beni, el Mamoré y el Guaporé. Frente pionero más importante que el frente consolidado, Dptos. de Beni, Pando y Santa Cruz. Actividad dominante ganadería en tierras anegadizas, y no avanza mucho la soja por ausencia de carreteras de uso permanente. El animal abatido para carnicería se lleva los grandes centros de consumo por avión no refrigerado por lo que los mataderos están muy próximos a los aeropuertos, acompañan los cultivos de subsistencia que incluyen la caña de azúcar, mandioca, camote, maiz , y el cultivo de la llamada coca del Alto Amazonas o coca ipadú (Erythroxylum coca var. ipadu). La presión de control y eliminación de los cultivos en áreas cocaleras tradicionales empuja a cultivar también la coca boliviana (E. coca var. coca) con el más alto contenido de cocaína y más fácil extracción de todas las especies transformándose en un potente estímulo de abertura de nuevos frentes de FA, con desmonte parcial.

Son selvas con alta diversidad de especies productoras de látex y la mejor productora (Castilloa elastica). Requiere ser abatida para extraer el látex lo que la ha transformado en uno de los gigantes arbóreos más valiosos en vías de extinción.Hay enormes territorios con alguna categoría de uso especial como Reserva de la Biosfera y las ANP se conservan por inaccesibilidad. Se trata de una frontera incipiente por inaccesibilidad terrestre. La ganadería es esencial y hay estancias con ganado de alta calidad de razas de origen índico que caracterizan lo que llamamos FA.

(6), Eco-región Selvas del Chapare (ESC) y del Dpto La Paz, su capital comercial, Villa Tunari está a 150 al NE de Cochabamba. La FA tiene enormes territorios consolidados que se establecieron hace medio siglo como colonización dirigida y en los 75-80 son convertidos en un 70% en cocales. El 30% restante de cada predio incluye tierras de cultivos de pan llevar (subsistencia campesina) como yuca (mandioca), poroto, ñame, arroz de secano y maíz, parches de selva secundaria en espera de reconversión y algún cultivo comercial “autorizado”, como cítricos y banano. Los llamados regionalmente cultivos autorizados son casi siempre de “disimulo” de la actividad real que es la producción de hoja de coca para industrializar.

Se trata de campesinos cocaleros con muy poca tierra, muy bien organizados y con liderazgo tan fuerte como el del sindicato de los mineros. El lote familiar de los cocaleros raramente llega a 10 Ha. La actividad dominante es la coca, cuya erradicación parcial transforma el área en frente en movimiento constante abertura de nuevas fronteras pioneras. Llueve más de 3.000 mm y en su entorno más cercano a Cochabamba la antigua colonización dirigida para ubicar campesinos del Altiplano comenzó en los 40 y se aceleró entre los 70 y los 80 época en que se transformó en el área productora de hojas de coca para producir pasta y extraer clorhidrato de cocaína más importante de América, junto con el valle del Huallagas en Perú. El monitoreo por imágenes demostró que el grueso del desmonte para coca en el Chapare ha sido ejecutado sobre bosques secundarios de granjas abandonadas productoras de arroz, banana, cítricos y maíz.

Es importante indicar que en el período 78-90 de las 45.000 Ha dedicadas a producción de coca el 85% provino de reconversión de parcelas previamente cultivadas y solo el 15% deforestación de selva virgen.

Se trata de una ecoregíon con exceso de lluvias donde el empobrecimiento del suelo afecta la biodiversidad de los bosques secundarios que se restauran naturalmente al abandonar el cultivo. Una selva secundaria es dominada por árboles pioneros o cicatrizantes como el ambiabo (Cecropia), la balsa (Ochroma lagopus), asociados al cuchi (Astronium sp) y el copaibo (Copaifera langsdorfi.). En estos bosques faltan muchas maderas duras de crecimiento lento como el coloradillo (Lecytis spp.) y el verdolago (Terminalia amazonica).

En el 2004 domina lo que llamamos frontera cocalera y de cultivos de pan llevar.

(7) Eco-región de las yungas (EYU) Ubicada en las laderas orientales de los Andes es uno de los territorios con mayor complejidad de relieve y riqueza biológica de Sudamérica, posee excelentes suelos en los paisajes planos y valles bajos llamados mesotérmicos. En la región se separa una Yunga de baja altura o “Yunga verdadera“ originalmente cubierta por una selva muy rica en elementos de la eco-región Amazónica y con variedades y especies nativas de plantas de excepcional valor para la humanidad, como el cacao, la coca y la quina. Su limite altitudinal llega a los 2.000 m, coincidiendo con el limite del cultivo de la coca y la bananera. Reciben entre 3.000 y 5.000 mm de precipitaciones por año, y las temperaturas medias anuales oscilan entre 22 y 33 grados. Con esa oferta biofísica, sumada a una colección de maderas nobles de alta calidad y demanda, es la FA más antigua del territorio boliviano. Allí se desmontaba en épocas prehispanas para cultivar coca y frutas tropicales. Se trata del territorio donde se cultiva la coca para cosechar sus hojas para consumo directo es decir para masticación e infusiones. El avance de la caña de azúcar es de época de la colonia y recientemente la soja compite y suplanta a la caña de azúcar por soja. Las tierras domesticadas tienen tremendos problemas de erosión en cárcavas. Hay inversiones importantes en fabricas de alimentos balanceados y aceiteras, lo que presiona para garantizar el abastecimiento de materia prima a punto de que al deteriorarse por erosión en la yunga boliviana se busca el grano de soja en Argentina.

Las “medio Yungas “ son selvas de neblina, superhúmedas se extienden de los 2.000 a los 2.800 m y fueron desmontadas parcialmente para cultivo de café bajo sombrío, tanto en Bolivia como en Perú. Las plantas que marcan con cierta exactitud sus límites altitudinales son los helechos arborescentes. La FA esta consolidada y la erosión es menos violentas que aguas abajo pero hay desplomes en masa por la particular estructura de los sedimentos de las sierras Subandinas, mucho mas evidente en Argentina.

El piso altitudinal superior es el de los bosques de Ceja, donde además de la demanda de leña para la minería que hace descender el limite altitudinal del bosque hay alta demanda del pino del cerro para la industria del papel, la que en Argentina ha puesto en peligro de extinción a la especie (Podocarpus spec.).

La eco-región asienta en una de las cuencas petroleras más importantes de Bolivia y Argentina.

En el 2004 hablamos de una FA consolidada en las medio yungas sin cambios de cultivo salvo parches de marihuana mezclados y disimulados en los cafetales. En las yungas verdaderas se puede hablar de una FA también consolidada pero con áreas de conversión de cultivos: caña por soja y con grave deterioro de sus suelos.

(8)Eco-región de las Sabanas de Santa Cruz (SSC). Con varias cabeceras fluviales que envían sus aguas al Amazonas es un territorio hidrológicamente ecotonal con amplias superficies que drenan al Paraguay-Paraná. Biogeográficamente es un amplísimo deslinde de muy baja energía del relieve, entre la eco-región Amazónica (EAM), el Chaco (ECH) y el Pantanal (EGP). En la estación de las lluvias ese amplio ecotono entre las dos cuencas más importantes de Sudamérica, Amazonas y Del Plata, se inunda y en muchas áreas la lámina de agua permite no sólo el traslado en canoa de una cuenca a otra sino el intercambio florístico y faunístico entre la selva pluvial Amazónica y los bosques estacionales del Chaco Boreal. En Trinidad llueve 1.740 mm y en toda la eco-región las lluvias pasan de 1.200 mm cerca del Chaco Boreal, y a 1.800 entrando en la eco-región Amazónica (EAM). Hay porciones con clima de fuerte estacionalidad donde durante 3 meses (junio, julio y agosto) llueve menos de 50 mm. Hay caídas importantes de temperatura cuando entran masas de aire frío de Argentina que afecta también al Chaco (ECH). Esas caídas llamadas “surazos” afectan temporalmente cultivos muy sensibles, pero no a la soja.

Hay un amplio territorio de frontera que fue consolidándose rápidamente entre los años 50 y los 60 promovido por los precios del azúcar y los alcoholes de caña. En los 90 y actualmente las actividades dominantes están pasando de caña de azúcar y ganadería en pasturas implantadas a sojaHay mucho territorio cubierto por ecosistemas naturales: domina la sabana de puro pastizal llamada localmente “campo abierto”, y bosques en isletas en una matriz de pastizal, y hay bosques deciduos, bosques semideciduos en la transición con Chaco Boreal y sabana inundable y selva pluvial tropical hacia la eco-región Amazónica (EAM).

La transición biogeográfica se refleja no sólo en achicamiento de las selvas hacia el sur sino en la desaparición muy al norte de especies amazónicas características como la seringuiera (Hevea brasiliensis) y la castaña (Bertholletia excelsa). Desprendimientos florísticos amazónicos que llegan más al sur, hasta el aglomerado urbano de Santa Cruz incluyen a la mara (Swietenia sp.) y la balsa (Ochroma lagopus)Se trata de una frontera en ampliación y con reconversión de cultivos, dominada casi totalmente por la soja.

(9), Eco-región del Gran Pantanal (EGP), frontera pionera de arroz, ganadería y soja en la porción de borde de humedales. Lagunas permanentes de hasta 1 Km de diámetro semejantes a las de Mato Grosso do Sul, llueve entre 1.100 y 1.300 mm al y hay una estación seca de 4 a 6 meses. Los tipos fisonómicos más importantes son pastizales, pajonales, ecosistemas anfibios, palmares solos, palmeras con árboles, y manchones de selva que raramente sobrepasan los 20 m. La organización de la FA sojera actual está subvencionada por capitales mixtos brasilero-bolivianos, es de alta inversión, tecnificada y las unidades de producción son de miles de Ha. Las haciendas tratan de desmontar los altos para soja y el resto se usa para ganadería en campo natural o en pasturas implantadas con o sin endicamiento tipo “polder” del Pantanal brasilero.
Como se indicó para el Pantanal brasilero las estrategias adaptativas de la fauna y la flora están vinculadas a dos pulsos el del fuego y el de las inundaciones.Se trata de una frontera pionera en ampliación, con gran presión participativa de capitales brasileros y bolivianos.

(10), Eco-región del Chaco (ECH) La porción plana, llamada Chaco de llanura aluvial por recibe entre 400 y 650 mm y fue formada por los desplazamientos laterales de los cauces del Parapetí y el Grande. Hay amplios arenales cubiertos de una especie endémica del Chaco boreal el “penaco” (Schinopsis cornuta) mientras que los suelos menos friables soportan el tipo de bosque más extenso de la eco-región tanto en Bolivia como en Paraguay y Argentina: regionalmente se lo llama quebrachal de cacha y quebracho colorado (Aspidosperma quebracho-blanco y Schinopsis quebracho-colorado. Las otras subregiones planas incluyen el Chaco ribereño con los bañados de Izozog y el valle de inundación del Parapeto.

Esta área de llanura se completa con el Chaco transicional que ocupa los piedemontes de las sierras donde las lluvias oscilan entre 650 y 800 mm/año y allí hay un frente sojero tan dinámico como en ecosistemas equivalentes de Argentina, sumado a la existencia de acuíferos explotables tanto para producción de granos como de carne. En las restantes hay acuíferos de variada potencia que admiten agricultura bajo riego en situaciones localizadas. En la llanura la FA más activa es la de la entrada de menonitas del Chaco Paraguayo utilizando tecnología de desmonte y modalidades de producción mucho más degradantes que las que se manejan en su área de origen en Filadelfia y su entorno en el Chaco paraguayo (Cuellar, 2004, conversación personal).

Históricamente en el Chaco Boliviano donde existían o se podían construir abrevaderos o aguadas se desarrolló la ganadería extensiva privilegiando las “pampas” es decir los manchones de pastizales de la matriz de bosque. La sobrecarga ganadera desencadenó el proceso de invasión de leñosas pioneras que mejoran su germinación y supervivencia pasando por el tracto digestivo de animales silvestres y de vacuno y caballar.5

La arbustificación de las pampas es el problema más grave de la entrada del blanco en la eco-región. El manejo de los ecosistemas naturales por las tres etnias del Chaco boliviano, isoseños, ayoreo y chiquitanos aparece como sustentable.

La FA ocurre en dos espacios principales teniendo distinto dinamismo, la de la transición dominantemente sojera y de muy alto dinamismo y la del llano es de actividades múltiples, ganadería de carne y leche en pasturas implantadas, extracción de esencia de palosanto, y madera, avicultura, etc. En el 2004 la FA es pionera y en consolidación, pero la eco-región conserva enormes superficies de ecosistemas vírgenes y semivírgenes.

PARAGUAY

Sus rasgos singulares son el control militar de varias eco-regiones, la existencia de variado tipo de FA (consolidada, en proceso de consolidación, pionera e incipiente). El gobierno nacional mantiene el control estatal del ordenamiento del territorio y orienta la colonización hacia territorios estratégicos entre los que el Chaco es prioritario.

(11) Eco-región de la Mata Atlántica Interior (EMA), (en Paraguay se la llama Selva del Alto Paraná). Frente consolidado en la faja vecina a Brasil avanzó hasta las “cordilleras” que son las serranías del oriente paraguayo y allí se ubica el frente pionero de los Dptos Alto Paraná e Itapúa. Las actividades dominantes giran alrededor del complejo soja-trigo en doble cultivo típica agricultura empresarial de altos insumos con amplio acceso al crédito y ganadería a campo también de altos insumos en pasturas cultivadas africanas, australianas, y mejoradas en Brasil.

En la eco-región las selvas ocuparon casi el 95% del paisaje plano, y colinado, mientras que en las “cordilleras” (serranías bajas) aparecen ecosistemas de la eco-región del Campo Cerrados, es decir sabanas con distinto porcentaje de leñosas resistentes al fuego. Los relictos actuales de selva están como manchas o corredores de riberas fluviales en matrices de actividad agrícola y asientan en suelos de alta fertilidad. Esa situación es similar en los 3 países que ocupa la eco-región. Los desmontes en la porción brasilera obedecieron al avance hacia el sur de la antigua FA de la caña de azúcar y luego de cafetera y desde hace 30 años al potencial de los estados del sur de Brasil para producir granos de cultivos de termoclima templado, como el trigo, y la soja. Este avance es muy antiguo, hace casi 80 años el estado de Paraná entregaba 1.300.000 Ha a una compañía colonizadora que adjudicó parcelas de 10 Ha por familia, logrando fijar 58.000 personas dedicadas en un 80% a producción de café.

En la porción Argentina la demanda de deforestación fue para producción de cultivos perennes subtropicales, básicamente yerba mate, té y tung y para plantaciones forestales con especies subtropicales de rápido crecimiento. En Paraguay la FA alojó un muy alto porcentaje de la colonización programada para satisfacer demandas de tierra de minifundistas del entorno de las grandes ciudades, de colonos extranjeros dedicados principalmente a producción de granja y más recientemente a la entrada de capital y productores brasileros que se instalaron utilizando ventajas crediticias de doble origen: paraguayo y brasilero. La facilidad de acceso vial rápido y la cercanía a centros educativos y servicios rurales en Foz do Iguazú, y Cascabel, completó un panorama favorable para la instalación productores brasileros, llamados “brasiguayos” en la porción para guaya de esta eco-región (Matteucci, Morello, Rodríguez y Mendoza, 2004). En Paraguay se trata de una frontera agrícola en expansión. casi totalmente consolidada en el Dpto Alto Paraná.

(12)Eco-región del Chaco (ECH) FA consolidada en el Chaco Paraguayo Oriental y Central alrededor de las colonias menonitas desde la Guerra Paraguayo–Boliviana. Frontera Pionera hacia el límite con Bolivia en el Norte y en el Sur. Actividades dominantes ganadería y soja-trigo.
Desde el punto de vista de la economía forestal el Chaco paraguayo y el boliviano son las subregiones de bosques más importantes de la eco-región. La Argentina posee mayor superficie con bosque nativo pero su degradación alcanza niveles mucho mayores que en aquel país Paraguay. En las FA consolidadas la producción de hortalizas y lácteos se industrializa in situ y abastece la Capital y los grandes centros urbanos del oriente del país. En el 2004 la soja es menos importante en esta eco-región que en la de la Mata Atlántica Interior.

El tipo de FA dominante es muy particular: está consolidada en un amplio territorio menonita donde las colonias tienen alta cohesión religiosa y sociocultural, avanza en sus márgenes y ha enviado agricultores pioneros a conquistar amplias porciones del norte del Chaco Paraguayo penetrando en el boliviano tecnología de desmonte que deteriora El gobierno ofrece facilidades para la instalación de campesinos del oriente (ver eco-región de Los Campos).

(13), Eco-región del Gran Pantanal (EGP), igual que Brasil pero con FA en una etapa pionera y con grandes superficies disponibles con dominancia de la ganadería y el arroz, y acompaña ecoturismo. Donde dominan suelos arenosos no anegadizos se practica ganadería en pasturas implantadas. La vecindad al Paraguay y la posibilidad del transporte con barcazas abrió FA en todos los suelos no anegadizos. La anegabilidad discrimina entre producción de carne y arroz por un lado y de soja y pasturas implantadas en suelos no inundables.

(14), Eco-región de los Campos (ECA), igual que Brasil en el sentido de ser expulsora de población rural pero con dominancia de parcelas o propiedades de menos de 50 ha originadas en varios programas antiguos de colonización dirigida. Donde no hay suelo rocoso se ha consolidado una vieja FA para poliproducción, desde cítricos, hasta lácteos, pasando por producción de subsistencia con un producto para mercadeo: yerba mate, te, caña de azúcar.

En el 2004 es una FA casi totalmente ocupada, que en algunos territorios expulsa población joven con experiencia campesina hacia la colonización dirigida por el gobierno en las nuevas fronteras abiertas en los bosques de bordes de las serranías insulares y los medanos del Chaco.En el 2004 en una FA consolidada con expulsión de población rural.

(15), Eco-región de los Esteros de Ñeembucu (EEN). Se trata de la eco-región anegadiza contigua al Chaco de Paraguay y Argentina que sumando los esteros de Ñeembucú con los del Iberá hacen una superficie de 60 a 65.000 km2 ocupados históricamente por actividades de ganadería extensiva y cosecha de cueros para exportación de carpincho y yacaré. Sus bordes fueron usados para una rotación de arrocera con ganadería. Las actividades dominantes en tierra anegadiza ganadería alternando con arroz, acompañada de ecoturismo siguen ampliándose y podemos considerar que la FA está consolidada en grandes áreas pero sigue en expansión de bordes y coexiste con un crecimiento acelerado del ecoturismo.

Se trata de cuerpos de agua pluvidependientes que mantienen un equilibrio entre precipitaciones y evapotranspiración y con vías de desagüe reguladas por masas de vegetación flotantes llamadas “embalsados”. La vecindad a la gran presa hidroeléctrica de Yaciretá parece no afectar el nivel de aguas por movimientos laterales de la napas. Los altos son cordones arenosos o de suelos francos donde se consolidó hace casi medio siglo una FA de citricultores conviviendo con plantaciones forestales y horticultura de “primicia” particularmente la frutilla.En el 2004 hay una fuerte conversión de estancias de ganadería extensiva en residencias para alojamiento de turistas. La FA esta consolidada.

ARGENTINA

Junto con Uruguay conforman un amplio territorio de termoclimas regionales subtropical templado, y grandes espacios de pastizales con suelos de alta fertilidad donde hace un siglo se cancelaron las FA en los espacios que admitían agricultura tradicional de secano. Lo esencial radica en que es un país donde la FA avanza exclusivamente sobre bosques y selvas que originalmente cubrieron 100.000.000 de Ha y hoy ocupan apenas 32.000.000 (Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, 2003 in litt.)

(16), Eco-región de la Mata Atlántica Interior (EMA) (en Argentina Selva Paranense). Actividades dominantes, silvicultura, té, yerba mate y tabaco, acompaña ganadería. La frontera pionera avanza en los faldeos de la sierras de Misiones y sobre el Río Uruguay.

El desmonte para plantación de árboles de madera de crecimiento rápido particularmente coníferas ha motorizado el desarrollo de una industria de pasta, papel y cartón en la costa del Paraná que no existe en la porción paraguaya de la eco-región, cuyo desarrollo reciente esta asociado con la agricultura de altos insumos del sistema trigo-soja y la ganadería sobre pasturas tropicales introducidas.

La plantación forestal avanza sobre las serranías y en los valles interserranos se desmonta para ganadería altamente tecnificada.

Es una eco-región sin FA en llanuras y piedemontes de la cuenca del Paraná y con FA en desarrollo en los faldeos serranos y los piedemontes y llanuras de la cuenca del Uruguay. En el 2004, hay crecientes espacios para usos turísticos y esa actividad esta asociada con el patrimonio natural y el cultural (ruinas jesuíticas) igual que en Paraguay Es la eco-región con mayor número de áreas protegidas de Argentina.FA cancelada en la cuenca del Paraná activo en la serranía y la cuenca del Uruguay.

(17), Eco-región de las Yungas (EYU), Originalmente cubierta por selvas de muy alta diversidad de hábitats, especies y comunidades de plantas y animales. Hoy las producciones fundamentales son: caña de azúcar, cítricos, tabaco, y hortalizas de primicia. La frontera pionera es controlada por las grandes empresas “cañeras”. No se cultiva coca, y la soja es del deslinde con el Chaco.
La superficie original de la selva de piedemonte de relieve suave y suelos fértiles fue 2.100.000 Ha de las que 1.500.000 ya están convertidas en cultivos de caña de azúcar, quedando 160.000 de valor para la conservación (Fundación pro Yungas, 2004). La frontera sojera avanzó durante los últimos 15 años a una tasa de 1.000 Ha/años.

Hay 100 especies arbóreas de las que 40 son exclusivas de la selva pedemontana y 10 de alto valor maderero (Fundación pro Yungas 2004)El sector salto-jujeño de la subregión pedemontana es llamado bosque de paloblanco y palo amarillo (Calycophyllum multiflorum) y el tucumano bosque de tala y mistol (Celtis tala y Zizyphus mistol ). Los pisos superiores incluyen la selva alta de neblina y más arriba los bosques de pino del cerro (Podocarpus parlatorei) y aliso (Alnus jorullensis).

La FA ha ocupado casi todo el piedemonte pero avanza sobre los relieves enérgicos de los faldeos con plantación de cítricos.

(18), Eco-región del Chaco (ECH) Es una FA casi totalmente boscosa. Se trata de la más importante frontera pionera del país apoyada sobre el centro oeste de Formosa, y del Chaco el norte de Córdoba y el Chaco Salteño y una amplia faja del límite entre Santiago del Estero, Santa Fe y el Chaco. En Salta la frontera consolidada acompaña la ruta Nacional 31 hacia el Bermejo y los languidecientes pueblos de obrajes de la década del 50 como las Lajitas, Apolinario Saravia, y Martínez de Tineo se han convertido en aglomerados urbanos de servicios rurales de muy alto dinamismo.

Actividades dominantes: trigo/soja y ganadería. Hay procesos de sustitución de cultivos importantísimos como algodón por trigo-soja o algodón-soja, o soja de primera. Hay notables procesos de conversión de poroto a soja: en el 2001 se sembraron 200.000 Ha entre alubia y negro y en el 2004 solo la mitad. En la eco-región preocupa el hecho de que “la soja devora“ otros cultivos característicos de las economías regionales como el algodón , el poroto, y el garbanzo.Se puede documentar una secuencia de frentes de avance del blanco en el territorio que hoy es FA a) la explotación de mieles, ceras y cueros por meleros fronterizos,

b)la entrada de los “puesteros” con sus pequeños rodeos mixtos siguiendo los paleocauces del Bermejo-Pilcomayo y del Juramento;

c) llegada del FFCC y explotación forestal,

d) exploración y petrolera y la FA actual. Hay que pensar que en 1975 no había otra soja en el Chaco que no fuera de la los lotes de experimentación del INTA.

En el 2004 es una frontera sojera-citrícola en avance con conversión de otros cultivos e industrias procesadoras instaladas en la eco-región: concentrado de jugos cítricos y subproductos de la soja.

(19), Eco-región de los Campos (ECA). Se trata de la ultima FA argentina desarrollada sobre ecosistemas de pastizales y pajonales, y “malezales” sobre suelos con restricciones y fértiles, con precipitaciones que superan los 1.000 mm/año. En los 80 fuerte avance en Corrientes de empresas sojeras y ganaderas desde Brasil. Actividades dominantes: las antedichas y plantaciones forestales. La frontera consolidada es la vecina al río Uruguay y la pionera está en los bordes del Iberá. Hay grandes plantaciones de té, yerba y los arrozales se rotan con varios años de ganadería. La ganadería sobre pastura implantada y la soja son los cultivos dominantes en el frente pionero, le acompañan las plantaciones forestales y los cítricos. Igual que en el Chaco hay conversión de arrozales en soja-trigo. En Entre Ríos en 5 años la soja pasó de 324.000 a 1.142.000 Ha (1999-2004) y el avance de la FA ocurre también sobre bosques de la eco-región del Espinal habiendo inducido a la provincia a prohibir por ley el desmonte (Fiorott, 2004).

(27), Eco-región de los humedales del Iberá (EHI). Ocupada originalmente por pastizales, gramillares, pajonales y malezales tienen una estructura productiva complementaria a la eco-región de Neembucú con desarrollos ecoturísticos más numerosos y articulados y grandes áreas protegidas privadas y del Estado nacional. La FA se instaló hace medio siglo en el borde de humedales de grandes dimensiones. Entre los grandes bañados hay amplias lomas arenosas de producción forestal, citrícola y hortícola, bajo cubierta y a campo, que está sufriendo las consecuencias del ascenso de la freática que compromete la no sólo las cosechas citrícola y silvícola sino la propia supervivencia de las plantaciones. El fenómeno es atribuido al lento desplazamiento de infiltraciones de la presa de Yaciretá. En los 60 y hasta el 80 se consolidó una frontera pionera de ganadería en campo natural y arroz en un modelo de rotación agroganadera. Frontera con poco territorio susceptible de apropiación.

(26), Eco-región del Espinal (EES). Originalmente ocupada por ecosistemas de pastizales, sabanas y bosques abiertos donde dominaban distintas especies del genero Prosopis. Hoy no quedan ecosistemas naturales apropiables excepto fragmentos de algarrobales (dominan Prosopis alba y P. nigra), ñandubaysales (P. affinis) y selva de Montiel (Aspidosperma quebracho blanco, Tritrinax campestris y Prospis alba y P. nigra) en Entre Ríos; caldenales y algarrobales en La Pampa y algarrobales-chañarales en San Luis. Hay si una fuerte conversión de campo ganadero en cultivo de soja. Por otro lado el lino también cede lugar a la soja. La conversión es casi irreversible porque al pasar al cultivo de soja se elimina el sistema de apotreramiento y provisión de bebida animal y se levantan muchos alambrados, corrales e infraestructura de carga de vacunos.

En el 2004 se están desmontando los últimos caldenales para implantar pasturas en la Provincia de la Pampa. Es una FA en cancelamiento y con muy pocas áreas protegidas.

(25), Ecosistema de la Pampa (EPA) fronteras canceladas excepto en la Pampa Deprimida donde la sustitución es de pastura natural por implantada. El proceso de reconversión más importante desde el 80 fue el de campo ganadero a cultivo de cereales y oleaginosas liderado por la soja como en la eco-región del Espinal.

En el 2004 la situación descrita por Giberti (2004) se caracteriza por “sesgo general hacia la gran empresa y una muy insatisfactoria distribución del ingreso, las ventajas naturales y mejor estructura de la región hicieron que alcanzara niveles extraordinarios de producción peligrosamente centrada sobre pocos granos, y estos en la soja “... En pocos años la siembra directa, la soja transgénica con aplicación de un herbicida total, el doble cultivo trigo-soja, el silo bolsa y los albores de la agricultura de precisión delinean un nuevo panorama....”. La sojización resultante plantea un doble peligro económico y ecológico. Respecto del primero tanto los agricultores como buena parte de las economías nacional quedan sometidos a un peligrosa dependencia de una casi única producción. Una caída de precios o un percance de cosecha pueden deteriorar seriamente los ingresos. Desde el punto de vista ecológico una casi monocultura conduce irremediablemente al agotamiento y degradación de los suelos aun que la siembra directa proporcione cierto alivio. Además el uso indiscriminado de agroquímicos afecta otras actividades.

(20), Eco-región de los Bosques de Lenga fueguinos (EBL). Domina la actividad de cosecha ecosistémica tradicional del bosque nativo, entresaca de rollizos maderables de lenga (Nothofagus pumilio), y crece aceleradamente el ecoturismo y los deportes invernales. La explotación es exclusivamente de masas nativas y las especies introducidas no juegan ningún papel en la industria maderera. Un proyecto importante de una multinacional de la madera para dar valor agregado a la producción de lenga esta en discusión. La frontera en el sentido de cambio del uso del suelo la producen los deportes invernales; la ganadería vacuna es importante en antiguas talas rasas alrededor de Ushuaia. No es una frontera agropecuaria activa, por lo menos hasta que se decida si comienza o no el proyecto de explotación de los lengales por la multinacional. Desde hace 4 décadas el cultivo de hortalizas en invernáculo y la ganadería vacuna estabulada en invierno, aparecen como opciones asociadas al enorme impulso turístico de la región.

Conviene tener claro que la diferencia que hay con la eco-región de los Bosques patagónicos donde la industria maderera se apoya en especies introducidas de rápido crecimiento.

(21), Eco-región meseta Central Patagónica (EMC). Ejemplo siempre citado de máxima erosión eólica y disminución de la biomasa forrajera para ovinos en Santa Cruz. No es frontera agropecuaria pero las actividades productivas están tomando un sesgo ecoturístico, tipo turismo de estancia y hay prometedores ensayos de sustitución de oveja por guanaco para producción de fibra animal de alta calidad. Hay programas de aumento del bombeo de agua de ríos cordilleranos para regar mallines que son los parches de alta bioproductividad de la estepa patagónica. Hay proyectos hidroeléctricos y exploración y explotación minera y de construcción de presas hidroeléctricas que prometen grandes cambios y sobre todo la ampliación de los oasis de riego. Actividad dominante: cría de ovejas. FA asociada al aumento de pasturas implantadas riego.

(22), Eco-región de la estepa graminosa (EEG) del sur de Santa Cruz y norte de tierra del Fuego. Pasturas naturales de excelente calidad, hay posibilidad de mejoramiento y practicas de manejo sostenible de las comunidades naturales. No hay frontera agropecuaria en sentido estricto y la explotación petrolera crea manchones desprovistos de cobertura vegetal.

(23), Eco-región de Los Pastizales Subandinos (EPS). Se trata de una angosta faja de los Andes patagónicos con una gradiente de aumento de lluvias hacia el oeste. Es una FA consolidada desde hace 2 décadas sustituyendo pastizales húmedos degradados por forestación con coníferas en modalidades ingeniosas de utilización de matorrales como guardavientos.

Con protección de cercos vivos se implantan forrajeras y cereales de clima frío bajo riego. La ganadería de alta calidad es la actividad dominante y en el 2004 hay establecimientos que producen simultáneamente novillos gordos para carne y reproductores de exposición en un sistema de predio de cría, engorde y cabaña. Gran desarrollo de pasturas bajo riego para vacuno y ovino, y restauración de pastizales y riego en mallines. Hay inversiones internacionales importantes. Hay modelos de producción ecológicamente sustentables. No hay FA sino tecnificación de la producción.

(24), Eco-región de los Bosques Patagónicos (EBP). Se trata de la frontera agropecuaria más activa de la Patagonia y hay frentes pioneros abiertos en las 4 provincias continentales. Se sustituye bosque nativo por plantación forestal de coníferas de rápido crecimiento, básicamente Pinus y pino douglass (Psendotsuga spec.) siguiendo el modelo chileno. Fronteras relativamente consolidadas incluyen las plantaciones de pino y araucaria de Neuquén o pehuén (Araucaria araucana) sobre desmonte de bosque de roble pellin (Nothofagus obliqua), pehuen y cohihue (Nothofagus dombeyi) en todo el entorno de vocación forestal de los Parques Nacionales y, áreas naturales protegidas (ANP) provinciales. Hay una creciente inquietud sobre las consecuencias de sustituir un bosque de coníferas nativo, el ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis) por introducidas que se transforman en invasoras y compiten exitosamente con el bosque de coihue allí donde se abren claros.


Conclusiones

Investigadores, técnicos, ONGs y el sector publico vienen preocupándose por las dimensiones que alcanza, y la rapidez con que avanza la FA cerealera sin que puedan preverse sus consecuencias. Analizando el estado del conocimiento en las eco-regiónes donde se desmantela el patrimonio natural puede verse que es bajo, que no se sabe cuantas especies de seres vivos hay allí, que potencial de domesticación tienen algunas de ellas, si son endémicas, si ya se usan en medicina popular, etc.

Nuestras conclusiones son:

a) Que la FA avanza sobre sistemas ecológicos cuyo conocimiento antecedente es muy bajo, las floras eco-regiónales están en ejecución, los catálogos de flora y fauna incorporan constantemente nuevas especies.

b) Que se conocen muy poco los efectos de grandes manchones desmontados y usados para ganadería y agricultura de altos insumos sobre todo en cuanto a ciclo de nutrientes, sensibilidad a los agrotoxicos, comunidades, especies, poblaciones bioticas y hábitats, regulación climática, y contaminación.

c) Que hay baja información sobre los efectos sociales del avance de la FA en las etnias locales, los puesteros criollo, el agricultor de subsistencia y las pequeñas y medianas empresas agropecuarias del entorno, y la reconversión de cultivos tradicionales. Que en Argentina mas del 90% de las tierras incorporadas a la FA son bosques, el 75-85% en Paraguay, el 60-65% en Brasil y con valores monetarios totales por ha que pueden superar mas de 10 veces el de un cultivo y que en la ecuación que promueve el desarrollo agrícola no se incluye el valor de “opción” (valor futuro), el valor directo de los bienes que produce el bosque y su valor indirecto derivado de los servicios ambientales que presta (regulación del clima, formación de materia orgánica, control de plagas), (Schlichter, 2003).

d) Que las experiencias y los saberes técnicos y científicos de los 5 países permiten una planificación adaptativa de sus respectivas fronteras agropecuarias.

e) Que los 5 países pueden controlar las consecuencias de visiones sectoriales y enfoques economistas y promover los enfoques integrados y el fluido intercambio de información que permita ir corrigiendo comportamientos degradantes del avance de la FA en sus respectivos países.

No se trata de los transgenicos, logro de enorme potencial para la salud y la alimentación mundial, ni de la soja, ni de la siembra directa, ni de los herbicidas totales sino del significado ambiental del desmonte de enormes superficies, de las consecuencias socioeconómicas y ecológicas de la homogeneización del paisaje rural, de la dependencia de la exportación de muy pocos cereales y oleaginosas. El problema pasa por conocer y evaluar las consecuencias ecológicas y ambientales del desmonte y establecer estímulos a modalidades sostenibles de manejo de la tierra y sus recursos y ponerse de acuerdo para que en el MERCOSUR haya una política de planificación adaptativa del proceso de FA.

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Referencias

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wapengue@gepama.com.ar,3 Univ. de Buenos Aires,

rodriguezaf@gepama.com.ar; wapengue@gepama.com.ar,

4 Usamos los nombres locales entre comillas de las especies, de los tipos de vegetación y de algunos elementos y procesos generalizados en cada región. Por ejemplo total es el de la palma Acrocomia aculeata en las Sabanas de Santa Cruz en Bolivia y chonta o chunta el de Acrocomia chunta de las yungas; “varzea” para valle de inundación en las eco-regiónes Amazonica, del Campo Cerrado y de Los Campos, “tucura” para el ganado europeo asilvestrado en el Gran Pantanal en Brasil, y “chaqueño” para el de igual origen asilvestrado en el Gran Chaco.

5 En el Chaco boliviano de llanura los grandes diseminadores silvestres de semillas de leñosas invasoras de pastizales naturales son: 3 chanchos silvestres, dos venados y el guanaco chaqueño